Guatemala tiene la tasa de desnutrición crónica más alta de América Latina y unas de las más elevadas del mundo (49%) En algunas zonas rurales, especialmente en el Departamento de Chiquimula, alcanza el 80%. Pero además, existe una alta incidencia de desnutrición aguda, en fases que van de la moderada a la clínica y esta última, afirma el informe epidemiológico del MSPAS, podría agravarse debido a que la atención de la salud está enfocada en atender la epidemia de COVID-19.
Redacción Perspectiva
La desnutrición infantil en sus fases crónica, severa, moderada y clínica es una de las grandes vergüenzas de Guatemala, expresó el presidente Alejandro Giammattei en el Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE) 2019, cuando recién había sido electo y meses antes de tomar posesión.
Los proyectos para el combate a la desnutrición en todas sus manifestaciones tuvieron que dar paso a la lucha contra la epidemia de COVID-19 y esto podría representar un grave riesgo para el futuro del país, a mediano y largo plazo.
La desnutrición crónica provoca deficiencias en la talla y peso de los infantes y es producto de una alimentación deficiente. En cambio, la desnutrición aguda o severa es producto de períodos intensos de hambre que conducen a la drástica disminución de peso y masa corporal, con las consiguientes secuelas de daños en diferentes órganos e incluso pueden llevar a quien la padece hacia la desnutrición clínica, que debe ser atendida.
La carencia de vitaminas y minerales derivada de la desnutrición aguda (hambre), puede significar que la persona afectada no pueda realizar actividades normales. Sus bajas defensas favorecen la aparición de infecciones.
Lamentablemente, en estos momentos todos los esfuerzos de salud se enfocan en la atención a la pandemia de COVID-19, que al momento lleva poco más de 50 defunciones e impide a las autoridades de salud atender casos como la desnutrición y sus modalidades, si bien este flagelo podría convertirse en una tragedia nacional, de continuar su progreso.
13,843 casos acumulados: SIGSA
Según datos del Sistema Gerencial de Salud (SIGSA), del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), en la semana epidemiológica 18 de este año (26 de abril a 2 de mayo), se reportaba un acumulado de 13,843 casos de desnutrición aguda, lo que representa el 183% de incremento con respecto al mismo período del año anterior. En la misma semana de 2016, el acumulado fue de 4,444 casos.
Los datos de este año “Aún no han podido ser verificados por las Áreas de Salud por encontrarse el país en crisis por COVID-19”, indica el reporte, que agrega:
“La mayor proporción de casos de acuerdo con el grupo etáreo se presenta en niños de seis meses hasta menores de 13 años y principalmente entre los 12 y 24 meses”.
Además, señala que “12 Áreas de salud se encuentran en mayor riesgo de desnutrición aguda severa. Estas son Escuintla, San Marcos, El Progreso, Suchitepéquez, Guatemala Nor Oriente, Izabal, Quetzaltenango, Guatemala Sur, Retalhuleu, Zacapa, Huehuetenango y Guatemala Nor Occidente”.
En el informe se da a conocer que en la semana epidemiológica 18, “los casos de desnutrición clínica presentaron tendencia a la disminución comparado con 2019. Esto puede explicarse por la disminución en la atención a los servicios de salud debido a la crisis COVID-19”.


































