Por: Federico Rodríguez-Paúl L.
Yo tuve el honor de conocer al distinguido profesional de la odontología Ramiro Alfaro Arellano personalmente, hace unos cinco o seis años y me llamó la atención por las observaciones que me hizo respecto a que él había visto publicadas mis columnas en el Diario ¡Alerta! que dirigió don Augusto Mulet Descamps en la década de los 1970s. Y así recuerdo que también me comentó que se mantenía al tanto de todas las publicaciones dadas a luz o mencionadas como próximas a verla, de parte de los que integraron los movimientos guerrilleros castro-comunistas y que nunca había estado conforme con la injusticia de que en algunos de esos escritos, los autores materiales de hechos incalificables –delitos de lesa humanidad—sigan en total impunidad, como lo fue la colocación de una mina Claymore, en la pista de aterrizaje propiedad del admirable agricultor fundador del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES) don Owen Smith Owen, en la finca Panamá de su propiedad cerca de Santa Bárbara, Suchitepéquez, a principios de la década de los 1980s La cual estalló con ocasión de aterrizar allí en su avión el propietario de la finca vecina Santa Adelaida, cuyo cultivo principal era el Té (de la variedad denominada “Orange Peckoe”) don Norman Lind De Lange, quien iba en compañía de su yerno Klaus Herold y de un ingeniero agrónomo especializado en café, a quienes al estallarles el artefacto instalado por un grupo del EGP, entre quienes podría haberse encontrado el ahora “amigo de todo el mundo” Gustavo Porras Castejón.
Era de tal magnitud la criminal acción de aquellos desalmados guerrilleros, me mencionaba entonces Alfaro Arellano, que los cadáveres de los mencionados fueron trasladados hacia la Capital, prácticamente descuartizados y obligatoriamente colocados —ante la urgencia e inclemencia de ser víctimas los rescatistas de otro ataque de parte de los mismos asesinos— en bolsas plásticas mezclados los restos con los de todos los demás, por supuesto. Recuerdo también que entonces me aclaraba el estimado amigo a quien despedimos en una Misa, que aquel atentado realmente iba dirigido contra el propietario de la pista de aterrizaje, quien no iba a bordo de la aeronave siniestrada. Pero había sido víctima de los mismos grupos de asesinos, quienes habían quemado por completo la casa de habitación que tenía en esa empresa agroindustrial.
Puesto que la finca Panamá era un desarrollo muy avanzado dentro de las operaciones más modernas, que desde antes de la segunda guerra mundial mantenía la empresa propietaria de la Finca Mocá Grande, domiciliada en Delaware, EEUU del padre de don Owen, el señor John Gordon Smith, originario de Inglaterra, quien alcanzó en Guatemala, hacia el año 1938 el tercer lugar en producción de café, tras las dos grandes empresas alemanas, que lo eran en territorios de la Alta Verapaz la CAPCO y la perteneciente a la Casa Nottebohm Hermanos.
El CEES, debo aclarara también, sobre el cual y la difusión de las ideas de la Economía Social del Mercado, el Dr. Alfaro conocía todos los detalles, había sido el antecedente de la organización de la Universidad Francisco Marroquín, como casa de estudios, cuya necesidad de impulsar su establecimiento en Guatemala se desvivió por lograr hasta, efectivamente, hacer realidad aquel inicial sueño de libertad el Doctor Manuel Francisco Ayau Cordón (quien era mi pariente por el lado de la distinguida dama Matilde Arguedas Klée, quien durante los años 1930s contrajo nupcias con Ricardo Paúl H., hermano de mi abuela por el lado de mi padre, así como por su relación cercana con un tío abuelo con quien tuve ocasión de conversar largas horas sobre el liberalismo de Simón Bolivar, el Ing. Manuel María Herrera Cordón, tio abuelo también de mi amigo en Facebook Gustavo Herrera así como de Federico Bauer Rodriguez.
Había llegado el Dr. Ayau Cordón (conocido como “Muso” por haberse caracterizado desde muy joven por tener siempre la solución a casos intrincados de cualquier tema y los pronósticos principalmente en materia económica que hacía siempre resultaban acertados, de forma que cada día eran más los empresarios que le consultaban) a la conclusión sobre que en Guatemala existía una ingente necesidad de contar con una alternativa a la amenaza que hacia aquellos mismos años 70s ya se cernía sobre esta patria asediada, de contar con un centro de estudios superiores que fuese de verdad autónomo e independiente, libre de sistemas que imponían variaciones del pensamiento marxista y esclavista, y dentro de los que había caído por completo la USAC.
Asimismo, su avance era deplorable dentro de la URL por el oprobio filosófico y sociológico de los “hijos de San Ignacio de Loyola” ya contaminados y contaminantes en aquel entonces, de todas las patrañas que a muchos de ellos llevó a decidirse por tomar también las armas, integrándose a los grupos de aventureros que adoctrinaba Fidel Castro en Cuba y regresaban a Guatemala para abrir frentes de destrucción y muerte, ya fuesen con operaciones en el área urbana o en áreas rurales. Fue en estas últimas principalmente, que comprometieron a miles de indígenas con promesas fabulosas, que los llevó a la muerte en las más diversas circunstancias, intentando terminar con cualquier tropa que se presentara en sus pueblos, solo por el hecho de haber llegado y tratarse de militares.
Hago la anterior relación pues debo repetir también, para dejar claro sobre qué temas era que yo conversé con el distinguido profesional de la Odontología en la decanatura correspondiente de la UFM, Dr. Ramiro Alfaro Arellano, cuya despedida este 26 de julio en la Santa Misa de Cuerpo presente, fue concurrida como es bastante raro observar sobre todo por jóvenes. Allí pude saludar al estimado Doctor Armando de la Torre, así como a los hermanos del fallecido también fundador del Movimiento Pro Reforma del Estado en Guatemala, Federico y Rolando Alfaro Arellano, único planteamiento que según mi opinión puede tenerse como sensato para la reforma estructural del sistema de gobierno que nuestra Constitución vigente contempla.
Efectivamente, fue hacia el mes de Octubre del año 2007 que mi también estimado amigo en Facebook Jorge Ortega Sierra me invitó a un desayuno en un conocido restaurante de la zona 10, en el cual la sorpresa fue la conferencia que nos dio el mismo Dr. Ayau Cordón, acerca del proyecto “Pro Reforma del Estado”, oportunidad en la que confirmé mi apoyo al mismo firmando las actas de la propuesta que ya llevaba 73 mil firmas, junto al estimado General Carlos Enrique Pineda Carranza, con quien tuve oportunidad de conversar sobre temas constitucionales e interesantes temas históricos, relacionados con los ataques de los comunistas contra Guatemala, especialmente durante la época de Jacobo Arbenz.
No cabe duda que es lamentable la pérdida material del Dr. Alfaro Arellano y lo que la misma significará para los estudiantes de la facultad de Odontología de la UFM, como para toda ésta casa de estudios, especialmente por la progresiva desaparición de aquellos con quienes uno conversa y aprende, acerca de realidades que enlutaron a la sociedad guatemalteca por la guerra que contra ésta mantuvo el tirano de Las Antillas Fidel Castro Ruz. Sin embargo, puede decirse que los personajes tan singulares como él, han cumplido una misión trascendental y dejan un legado que no puede perderse.
Tal y como lo explicaron sus amigos que se expresaron durante la ceremonia religiosa, caso del mismo párroco de San Judas Tadeo, Zona 14,cuyo nombre no pude obtener, durante 44 años; así como con el conocido escritor, historiador y analista político radicado en el país desde hace muchos años, Francisco Pérez de Antón —un intelecto del partido Liberal en Guatemala, como puede verse en la colección completa de la Revista Crónica, que se encuentra en la biblioteca de la UFM, correspondiente a la primera época de la misma.
¡Descanse en paz, Doctor Ramiro Alfaro Arellano!



































