Por: Diana Herrera
En el Día Mundial de la Alimentación, se hace conciencia sobre los 1.3 millones de toneladas de alimentos que se desperdician anualmente.
Todos comemos sin pensar mucho de donde proviene nuestros alimentos, sin ir muy lejos en vez de ser conscientes del origen, solo nos importa tener nuestra lechuga o el tomate en la ensalada, y poco hacemos en reflexionar sobre nuestro consumo responsable de alimentos.
La población mundial crece año con año, y las nuevas tendencias de alimentación hace que la demanda se vaya especializándose más, sin embargo ante una oferta poco efectiva de producir para producir al menú de la nueva moda en alimenticia. Actualmente, ha aumentado la preferencia de consumir granos y vegetales para variar la dieta nutricional. Este aumento hace presión al cinco por ciento de tierras cultivables disponibles para la alimentación.
Queremos que la poca tierra disponible sea mejor aprovechada por los agricultores, y a la vez que se produzca menos desperdicio en la cosecha para evitar entre muchas cosas las pérdidas de producción al agricultor y también de la disponibilidad de alimentos. Queremos resolver muchas cosas en procesos y tiempos tan complejos, que cada vez se hace más difícil con el cambio climático, las inundaciones, la sequía y la tendencia de cambio en la dieta alimentaria, alimentar prácticamente al mundo.
Hoy en dìa somos 7 billones de habitantes en el mundo, y se espera que en el 2050 lleguemos hacer 10 billones, esto significa que la demanda de alimentos aumentará, pero no olvidemos a los habitantes menos afortunados, hoy en día 795 millones sufren de algún grado de desnutrición, o peor aún de hambre. También está la otra cara de la moneda, se ha doblado la tasa de obesidad en el mundo, pasando a más de 600 millones. En conclusión, estos datos rápidos, nos hacen pensar sobre las posibles soluciones a corto y mediano plazo, y lo primario es abordar la producción y el consumo responsables.
La agricultura es un sector que se desarrolla a pasos lentos en Guatemala, es poca la inversión en tecnología y bioagricultura al sector y sumado a la falta de certeza jurídica es normal que no sea atractivo para la inversión, sobre todo la inversión que va destinado al consumo humano. Aún tenemos miedo al hablar sobre los organismos genéticamente modificados, sobre la obtención de vegetales y la propiedad intelectual en la agroindustria. Estos temas tendrán que ser abordados tarde o temprano nuevamente, ya que el Fito mejoramiento siempre ha existido desde que el ser humano empezó a sembrar, seleccionando y mejorando aquellas especies para su mejor aprovechamiento, entre estas frutas, granos, por mencionar algunos ejemplos.
La seguridad alimentaria depende de todos, no solo de la cadena de producción, no es el problema de “otros”, también es de los consumidores, y tenemos la responsabilidad de evitar botar alimentos o desperdiciarlos, debemos consumir local y de acuerdo a la temporada, e informarnos de mejor manera sobre las nuevas tendencias de agricultura. Adicionalmente tenemos que generar la conciencia que debemos aportar a la creación de un futuro sostenible que vaya encaminado a la Seguridad Alimentaria del Mundo.


































