Por: Luis Rodrigo Asturias
Tomando en cuenta el análisis del periodo 2010-2015 la economía nicaragüense creció a una tasa promedio anual del 5,2% anual, por lo que el PIB per cápita se ha expandido a un ritmo muy cerca del 4%. De igual forma la tasa de desocupación abierta de la población económicamente activa descendió de un 7.8% en el 2010 a un 6.6% para el 2014.
Por su parte, a nivel nacional el porcentaje de la población en situación de pobreza se redujo de un 48,3% en 2005 a un 42,5% en 2009, llegando a 29,6% en 2014. En el área urbana la disminución fue de un 30,9% en 2005 a un 26,6% en 2009, hasta un 14,8% en 2014. Por su parte, en el área rural también se registró una disminución importante, pasando de un 70,3% en 2005 a un 63,3% en 2009, hasta un 50,1% en 2014. (CEPAL,2017)
Por su parte el coeficiente de inversión ha sido 30% del PIB en el último quinquenio, con un componente importante de inversión extranjera directa, que se ha traducido en la atracción de empresas internacionales, principalmente de China, los Estados Unidos y Rusia. Vinculados principalmente a los sectores de materias primas, energía, turismo, construcción e infraestructura continúan expandiéndose y dando nuevas oportunidades en la economía nacional. Por lo que la inversión extranjera directa total pasó de 434 millones de dólares en 2009 a cerca de 900 millones de dólares en 2016.
En el campo macroeconómico, la relación entre crecimiento económico y empleo han sido visualizadas. Sin embargo aún se presenta cierto rezago entre las capacidades particularmente el nivel educativo y los grados de productividad requeridos. Sin embargo es una gran oportunidad para que el gobierno genere política pública orientada al mejoramiento de capacidades tomando en cuenta la creación de nuevas fuentes de trabajo.
Es muy factible que en la economías en vías de desarrollo las mejoras tecnológicas generen un efecto menor que lo que sucede en las economías industrializadas, pues el rezago tecnológico de la región incidirá en una evolución relativamente pausada, entre otras razones debido al alto grado de heterogeneidad estructural existente entre los distintos sectores y a la falta de capital humano calificado capaz de internalizar en forma rápida el mayor dinamismo tecnológico. En cualquier caso, es de suma importancia contar con elementos de información y análisis sobre la dinámica de las transformaciones productivas y laborales. (CEPAL,2017)
La oportunidad de inversión extranjera directa que tiene Nicaragua, es el momento justo para comenzar a diseñar y evaluar las condiciones estructurales nicaragüenses, orientadas al mantenimiento de las fuentes laborales así como la disminución de la pobreza.



































