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sábado, abril 5, 2025

Eficiencia fiscal y visión de país

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Por: Cesar Melgar

A lo largo del año anterior el Gobierno presentó problemas para ejecutar el presupuesto nacional. Y a pesar de haber ejecutado un 91.7 en 2017, no se ha alcanzado a satisfacer la demanda por bienes públicos de manera eficiente.

En un escenario poco alentador, donde el estado de los servicios públicos cada vez está pésimo por falta de mantenimiento e inversión (donde hay escuelas sin mobiliario y deterioradas, sistema de salud colapsado de manera crónica, infraestructura obsoleta). Y con estas condiciones, la excusa para un bajo nivel de ejecución presupuestaria se desvanece. ¿No se sabe en que gastar los fondos disponibles? La respuesta a esto es sencilla: Nos hace falta una visión de país.

Esta visión de país va mas allá de un simple plan de gobierno, sea del partido político que sea (con el correr del tiempo, caemos en cuenta que ninguno lo ha tenido). Y lamentablemente, los gobiernos que han pasado por Guatemala han evidenciado tener una agenda clientelar, dejando como resultado este atraso que estamos observando.

Pero, achacar los errores del gobierno, es un vicio y error de parte de la Sociedad. Ese pensamiento paternalista de esperar que el Estado actué, empodera a los funcionarios (ya que los ciudadanos les pasamos la batuta de forma absoluta, al desatendernos de la cosa pública). Y ese empoderamiento, es uno de los propulsores de la corrupción. Ya lo dijo Lord Acton “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente». Grave error. El funcionario público debe tener bien claro que su lugar es servir a la sociedad, y no servirse de ella. Pero, este no lo entenderá si esta en una cultura apática, en donde no se condene la mediocridad y el robo. Por ello es necesario un cambio de paradigma social, en donde la honestidad, la ética y la responsabilidad sean aplaudidas. Una cultura en donde los emprendedores sean apoyados y no estén buscando negocios fraudulentos, ya sea con el Estado o privados, para tener ventajas y privilegios. Tener claro y certeza de que, si se comete algún delito, este tendrá su castigo.

Se han tenido varios planes de nación, pero solo de nombre. En la década pasada, se hablaba del plan Guatemala 2020. Ahora se habla del Katún 2032 (y no se ven avances). Y da la sensación de que con el pasar de los decenios, se va posponiendo el asunto.

Necesitamos una visión de nación y actuar. Esa visión en la que todos los sectores, productivos, sociales y políticos, dejemos las diferencias en desgastados y desgastadores debates ideológicos, y ser pragmáticos. Identificar aquellos temas que requieren atención inmediata y actuar. Llegar a consensos fiscales, en las cuales las metas de recaudación y de ejecución presupuestaria sean coherentes con la realidad y urgencia nacional. Dejar esas luchas que dividen: ciudad vs campo, izquierda vs derecha, patronos vs trabajadores. El asunto es: abrir los ojos y ver que todos necesitamos de todos.

No solo es un tema de mejorar los indicadores fiscales (una carga tributaria equivalente al 10.6% del PIB, y una ejecución promedio del 92.2% durante el periodo 2010-2017), e índices a nivel internacional (Guatemala está en el ranking No. 61 de 100 naciones, según el Índice de Presupuesto Abierto de 2017, y en el lugar 136 de 176 países del Índice de Percepción de Corrupción 2016), sino que la calidad del gasto y la inversión sean palpables, y se tengan servicios de primer nivel para la población, sin importar su quintil de ingresos o ideología. Y además, para que las futuras generaciones puedan crecer con mejores perspectivas de vida.

 

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