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jueves, abril 2, 2026

El futuro es hoy

Por Nicolás Díaz Jimeno

• La inteligencia artificial será más importante para la humanidad que el descubrimiento del fuego o la electricidad

• Las cosas están cambiando a una velocidad de la que no somos enteramente conscientes.

La pandemia generada por el Covid-19 ha traído sin duda alguna, un cambio radical en la forma en la que las personas nos comportamos, vivimos, comemos, nos relacionamos, y hasta las expectativas de nuestro futuro.

Muchas personas han perdido sus negocios, otros han tenido que posponer planes e iniciativas de emprendimiento, y claro está, están los miles que han perdido seres queridos desde que esto empezó, y esa es una triste y dolorosa realidad con la que tenemos que vivir, aunque no nos guste.

Sin embargo, la crisis también ha generado cosas positivas, y entre ellas se destaca, la aceleración que empresas, colegios, y la mayoría de nosotros hemos tenido que aprender e implementar en tiempo récord, para poder trabajar, recibir clases, todo de la mano de la tecnología, eso es una prueba de la verdadera capacidad del ser humano no solo de adaptarse al cambio, por muy doloroso que sea, sino de sobrevivir.

El estrés generado por la coyuntura le dio una velocidad histórica a los cambios que ya estaban en ciernes, pero como siempre ha sucedido en la historia de la humanidad, hasta que no nos enfrentamos a una crisis, no brota de nosotros lo mejor que tenemos dentro, es bajo esos estados de presión que el hombre desarrolla e implementa de la mano de un pensamiento disruptivo, ideas que cambian el curso de la historia.

Cuando la vida discurre de la misma manera siempre, las personas entran en una peligrosa zona de confort, y es allí donde caen en una especie de letargo, haciendo siempre lo mismo, de la misma manera, sin siquiera pensar que es posible que haya otra forma de hacer las cosas, de manera más eficiente, más efectiva, y con la capacidad de hacer crecer empresas a niveles nunca antes visto.

Un claro ejemplo de lo anterior, es la historia de la gran marca de cámaras Kodak quienes en el año de 1996 tenía un valor de mercado de 28 billones de dólares y contaba con una planilla de 140 mil empleados, luego de años de una exitosa carrera, la marca entró en modo automático y no se percataron de la velocidad de los cambios no solo en su giro de negocio, sino en los hábitos y comportamientos de sus clientes, y la forma en la que estaban tomando las fotos.

Esa miopía empresarial los llevó en el 2012 a declararse en banca rota, en ese entonces tenían 17 mil empleados, y todos fuimos testigos del “fin” de una de las más grandes e icónicas marcas norteamericanas, nunca vieron algo que se llamaba Instagram, y menos creyeron que los teléfonos celulares los iban a sacar del mercado.

La cantidad de fotos que se han tomado en el mundo desde los años 30 ha crecido de una manera exponencial, es así que las instantáneas eran alrededor de 1 billón, luego en los años 60 pasamos a 3 billones, 10 billones 10 años después, con la llegada del nuevo siglo empieza a percibirse el primer gran cambio, las fotos análogas empiezan a caer en picada, para llegar a retroceder a 4 billones en el 2010, pero ya se había dado el salto, y el mundo fue testigo del nacimiento de las fotos digitales, para llegar a tener en el 2014, la histórica cifra de 810 billones de imágenes, nunca antes en la historia de la humanidad nos habíamos tomado tantas fotos.

Otro claro ejemplo es lo que sucedió con Blockbuster que se declaró en quiebra en el 2010,luego de haber liderado por muchos años la industria de las películas para ver en casa, lo que nunca vieron venir, ni sus mejores analistas, fue que en el 2002, solo 6 años antes que tuvieran que cerrar, había nacido una empresa llamada Netflix que ofrecía películas on demand vía streaming, términos que los propios directores de Blockbuster reconocieron en varias entrevistas que nunca supieron de qué se trataba, hoy Netflix tiene un valor de 150 billones de dólares.

Para que una empresa, sobre todo si es una de las grandes hagan cambios se requieren años, muchos años, sus modelos de negocios son paquidérmicos, obsoletos, y el cambio les genera miedo, la velocidad en la que nuevas empresas pasan de cero a valer billones de dólares puede ser solo 10 años, y eso se puede ver en los ejemplos de grandes compañías en los EE. UU., que nunca vieron venir a un personaje llamado Jeff Bezos y su empresa, AMAZON, quienes vieron caer en el mismo período, 10 años, a Sears que costaba en el 2006 14,3 billones de dólares, y en el 2016 0,9 billones, JC Penney pasó en el mismo período de 18,1 billones a 1,7 billones, mientras que AMAZON pasó de 17,5 billones a valer 474,4 billones.

Estos son solo dos ejemplos de la velocidad en la que las cosas han cambiado y siguen cambiando en todos los aspectos de la vida, y uno que cobra especial vigencia en esta coyuntura tiene que ver con los adelantos científicos en la medicina, la salud, y la calidad de vida de los seres humanos, hoy se sabe que lo que conocemos como envejecer es una enfermedad, y como tal puede ser tratada, es así como hay múltiples proyectos en Europa y los Estados Unidos que buscan no solo mejorar la calidad de la vida, sino alargarla, con un objetivo, que los 100 años de vida, se sientan como los 60.

Finalmente, pero no menos importante, no podemos perder de vista un término que se hará cada vez más costumbre AI, (Artificial Intelligence), Inteligencia Artificial, y sus implicaciones que para muchos expertos, tendrá más importancia en la historia de la humanidad que el descubrimiento del fuego o la electricidad, de acuerdo con Elon Musk, CEO de Tesla, “las compañías que no inviertan en inteligencia artificial dejarán de ser competitivas y desaparecerán, es decir, habrá solo dos tipos de compañías, aquellas que usan AI, y aquellas que quedarán fuera del mercado

¿Y su empresa, en que anda?

 

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