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domingo, mayo 10, 2026

El “Paro Plurinacional 29J” la vía express al integrismo étnico

Julio Abdel Aziz Valdez

Por un momento quedó atrás la discusión sobre la validez de la destitución del Fiscal Sandoval, que era el sentido original de la convocatoria a la manifestación, incluso de la exigencia de la renuncia del Presidente y de la Fiscal General, que valga la puntualización para la opinión pública puede ser complejo el entender a cabalidad el mandato de la encargada del órgano de persecución penal en Guatemala, pero todo esto quedó atrás cuando surgió de la sombra, de nuevo, el tema de la plurinacionalidad.

La propuesta estrella que supone que resolverá los males de la sociedad guatemalteca, así es, la versión 2.1 de la Dictadura del Proletariado planteada por Lennin o de la Revolución Socialista del Pueblo esbozada por los revolucionarios cubanos y luego la versión centroamericana con El Reino de Dios sobre la Tierra. Lo que recorre ahora el continente, no solo en Guatemala, es el planteamiento etnocéntrico del Estado Plurinacional, resuena en Ecuador, Chile, Perú no digamos en Bolivia donde este puso a prueba y “funcionó”, la versión andina del esencialismo etnocéntrico.

El retorno a la radicalidad de izquierda ahora se asocia a la radicalidad del delito o de los corruptos que solo la acción, imponer la solución incluso a aquellos que no la conocen ni la entienden, vaya que ni la comparten, es así como violentos dirigentes “comunitarios” ahora convertidos en portadores de las “buenas nuevas” se acercaron a empresarios locales en Sololá, Santa Cruz del Quiche y Totonicapán y exigieron que no abrieran sus negocios el 29 de julio, y ¿qué creen? El activismo radical en la ciudad, siempre activo en redes, lo aplaude, es más tal acto de extorsión se presentó como la efectividad del llamado a la unidad por parte de los representantes “del pueblo” la cara amable de la violencia santificada desde el atrio de la una iglesia católica, así es, exactamente el mismo activismo que condenaba, si condenaba, las revueltas en Cuba de hace unas semanas por atentar contra la revolución hoy aplauden que “el pueblo” impida comerciar.

El integrismo se muestra como la “la voz de los pueblos” nada más falso y manipulado por analistas y políticos, presentar a los 48 Cantones como esa voz, aun a sabiendas de la forma como extorsionan, presionan e incluso engañan a sus propios vecinos los convierte en la muestra de lo que se sería un Estado Plurinacional en pequeño, uno donde lo que priva es la voz autorizada del portador de la verdad escrita en el calendario Maya, el revanchismo ignorante pero sobre todo el etnocentrismo milenarista que plantea que el victimismo es el motor de la historia y el retorno al pasado idealizado es la meta.

La toma del poder por parte, ya no de los ancianos sino de los sacerdotes o guías espirituales autonombrados. La llamada representación de los pueblos ancestrales no es más que el lenguaje elegante para negar primero la individualización alcanzada por la ciudadanía, ya no hay indígenas ahora hay pueblos la colectivización en su máxima expresión, la iluminación del destino manifiesto presente en sagrado del fuego de la ceremonia ancestral, el retorno a la teocracia es la alternativa ya que la negación de la religión no funcionó después de tantos intentos de querer indoctrinar.

La plurinacionalidad no tiene que ver con esa visión maniquea de la deuda histórica, tiene que ver más con una lucha por el retroceso a la historia, que la gran rueda circule a la inversa hasta 5 minutos antes de la venida de los españoles con sus miles de aliados tlaxcaltecas, y constituir una suerte de mini poderes donde el integrismo se imponga sino como entender como algunos dirigentes de los 48 Cantones se hincan frente a la silla de Atanasio Tzul y esto sea aplaudido por propios y extraños, o bien como ahora esas pretensiones de originalidad no sean más que la necesidad de tener un referente de diferencia y con ella ir a la cuota, la vía rápida a la inclusión.

Se trata de hacer viable, a toda costa, un candidato indígena que conjugue esa manipulación de la realidad social y cultural. La izquierda reconoció su derrota conceptual al dejar a un lado su discurso clasista, que no tenía sentido en tanto que los proletarios al final descubrieron el fuego sagrado de la movilidad social, tan importante para crear riqueza, y bueno ante la derrota recurren al etnocentrismo durmiente en quienes en su infinito sentido de inferioridad desean alcanzar el poder ya sea por la cuota o bien por la fuerza.

El fundamentalismo ve con romanticismo ya no a Cuba, es más ni siquiera a Nicaragua y su experiencia fracasada de autonomías costeñas, ven hacia Bolivia, ahora Perú, vaya sus ojos se llenan de lágrimas al ver a una doctora en lingüística graduada en Holanda mapuche como presidenta de la Asamblea Constituyente en Chile, consideran que Evo es el epitome del “indio bueno” y salvador sobre todo cuando se auto embiste de autoridad en un centro ceremonial incaico, no ven incapacidad de gobierno en ellos sino la eterna amenaza de los hombres blancos o en este caso del ladino, ese ser descrito en forma cruel por el más ladino de todos los intelectuales de finales del siglo pasado Carlos Guzman Bockler. Es esencialismo ve la historia y la sociedad inmóvil en el tiempo, no ven a sus contrapartes culturales como parte de sí mismos, eso no concuerda con el etnocentrismo fanático de quienes hacen de su aldea el centro del universo.

 

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