Julio Abdel Aziz Valdez
Ya se ya se, te están pagando los cacifes dirán muchos, y la verdad es que si, vaya utilizo mucho de los productos que venden comerciantes e industriales asociados en esa organización, dinero en efectivo no.
Un nuevo performance sale a las calles, ya han habido muchos y esto se debe en parte a la poca respuesta que se tiene de manifestantes in situ por lo que acudir a las redes sociales y a las redes de periodistas activistas resulta más conveniente.
Este performance folclórico, en donde los políticos hacen uso de indígenas con sus hermosas vestimentas, tal como aquellos que se presentan a aquellas comunidades para tomarse selfis, pues ahora es mejor traerlos y que luzcan, además de lo más granado de la diversidad cultural.
Ecohistéricos que forman parte del abanico de vertientes de la izquierda convencieron a los políticos, que luego pagaron por este performance, de que las llamadas externalidades son las responsables de la contaminación, plásticos, vidrío y latas de aluminio en especial porque sobre las márgenes no hay industrias que contaminen el referido lago de Atitlán, por ejemplo, la industria química o vaya ingenios azucareros que se encuentran en la costa sur.
No se necesita ser un ambientalista con post grado para saber que el problema de la contaminación se debe a dos factores, manejo de desechos que es en principio obligación de las municipalidades y luego de los propios vecinos, y por otro lado, lo que responde al incremento poblacional de aquellas comunidades, la disposición y tratamiento de las aguas negras o mejor dicho de los desechos fecales que al final es lo que más contamina, basta ver lo que sucede con el lago de Amatitlán para ver las dimensiones del problema. En ambos casos el problema se genera en las comunidades, si la persistencia de la necedad ideológica no permite ver esto, podríamos abordar el problema así, las grandes empresas tributan millones de quetzales al mes para que el Estado haga su trabajo, mejorar las condiciones de vida, y esto se hace a través de distribuir el presupuesto para obra municipal, o sea, ya pagaron por esas externalidades.
Casualmente, a esta puesta en escena callejero, diputados de un partido de izquierda de extracción pequeño burguesa, plantearon una iniciativa para separar al CACIF en comisiones de análisis y planteamiento de políticas públicas, la idea es allanar el camino a una versión de izquierda de empresarios, diminuta por cierto, y con ello supuestamente acabar con el monopolio de la representación. Nuevamente la ignorancia aparece, el CACIF no es un ente monolítico, entre ellos hay diferencias y muy grandes, pero intentan disponer posiciones que valga la redundancia les afecte como sector productivo.
Este performance indirectamente forma parte de las acciones contra el poder del CACIF, lo que en principio está bien, pero que esto sea financiado por otros empresarios y políticos hambrientos de poder, el tema ambiental es secundario para ellos.
Concuerdo con la intención, no con manipular a gente en su ingenuidad y pobreza, pero igual me pregunto, porque seguir admitiendo representaciones de las agrupaciones sindicales como representantes de la llamada clase trabajadora o vaya a la universidad de San Carlos como la voz de la academia, en estos ambos casos la realidad los ha superado, es más, resulta inoperante seguir manteniendo ese status quo, pero obviamente a la izquierda rosa eso tampoco le importa.
Pero terminando con el performance, la reafirmación de que el indígena inventado es víctima del sistema o no lo es, resiste al capitalismo como si la condición de los indígenas fuera el del socialismo étnico que al final es el idealismo al que aspira los delirios plurinacionales.


































