Icono del sitio PERSPECTIVA

La Economía Creativa como bien público

El CAFTA quince años después María Renée Estrada

Por María Renée Estrada

En agosto de 2017, José Miguel Benavente y Mateo Grazzi, con apoyo del BID, publicaron el informe “Políticas Públicas para la Creatividad e Innovación: Impulsando la economía naranja en América Latina y el Caribe”. A través de dicho documento, los autores explican qué es la economía creativa, sinónimo de economía naranja, cómo se puede medir la contribución económica de esta, enumeran algunas razones del por qué de la intervención pública en el tema y esbozan temas de política pública, entre otros temas.

Cuando se habla de economía creativa o economía naranja, se refiere al conjunto de actividades que, de manera encadenada, permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios, cuyo valor puede estar basado en la propiedad intelectual. Comprende, entre otras, la industria del arte, arquitectura, cine, diseño, publicidad, televisión, editorial, teatro, animación, videojuegos, música, moda, gastronomía, artesanías, turismo y patrimonio cultural.

La publicación expone algunas razones del por qué la necesidad de intervención pública en el ámbito de las industrias creativas. Argumenta que, desde una perspectiva económica, las actividades incluidas dentro de la economía creativa comparten un conjunto de propiedades que las diferencian ampliamente de otras actividades económicas y que impiden que los mercados generen resultados eficientes desde el punto de vista social. Por ejemplo:

Estas son algunas razones por las cuales es fácil comprender por qué el acceso al financiamiento tradicional es tan complejo en estas industrias, y por qué se pone sobre la mesa la posibilidad/necesidad de intervención pública. Por otro lado, pero no menos importante, las familias de bajos y medianos ingresos, con restricciones de presupuesto importantes, se ven obligadas a priorizar el consumo de bienes esenciales y servicios básicos sobre otras elecciones.

Si traemos esta conversación a nivel local, podríamos lanzar las siguientes interrogantes: ¿De qué manera está focalizando este apoyo el Ministerio de Cultura y Deporte actualmente? ¿Cómo se puede mejorar lo que ya se está haciendo por parte de esta entidad? Es imperante reconocer la importancia de la economía creativa como un bien público, capaz de aportar bienes intangibles a la sociedad, bienestar y florecimiento para la población, y, posteriormente, articular las acciones necesarias para que la sociedad pueda beneficiarse de los mismos cada vez más.  La economía creativa es un bien público, ¿somos capaces de verlo?

Salir de la versión móvil