Mario Mérida
A pesar de los pesares, los guatemaltecos opinamos, comentamos o contraargumentamos, para mediar, incentivar o apoyar a cualquiera de los grupos en conflicto. Incluso se han aceptado actitudes racistas contra más de un funcionario público, pero no se puede tratar así a los otros. ¡Dios guarde!, se comente sobre alguno de los inmaculados, porque puede ser candidato a la lista Engel o a la ley Magnitsky.
La renovación de cualquier asociación, institución, dependencia o grupo organizado, trae cambios positivos o negativos, según la interpretación de la realidad de sus nuevos dirigentes. Es innegable que la actual jerarquía de la Iglesia Católica tiene una visión diferente, contraria a la de algunas personas que dicen representar las aspiraciones e intereses del pueblo.
El primero es LA IGLESIA CATOLICA APROVECHA LA COYUNTURA (2004): «La participación de Monseñor Ramazzini en este tipo de manifestaciones, es preocupante. Primero porque es un obispo y en consecuencia miembro de la Conferencia Episcopal y porque su intervención puede ser interpretada erróneamente, como el necesario activismo para reforzar la propuesta de Monseñor Quezada Toruño de un pacto social previo a adoptar el pacto fiscal y finalmente porque coincide en la vieja tesis de la Teología de la Liberación utilizada, para lanzar a los indígenas a la lucha armada, quienes después fueron abandonados, tal como lo relata Ivon Le Bot (1984)»
”Ustedes nos empujaron a la insurrección; ustedes nos metieron en la boca del lobo, y en el momento de las dificultades ustedes se fueron. Ustedes nos utilizan a nosotros, lo que somos y lo que hacemos, con fines que no son nuestros. Ustedes dicen que también nosotros somos la iglesia, pero nos tratan como una infantería sobre la que edifican una institución que se queda en sus manos y sobre la que no tenemos ninguna influencia” El cual finaliza con la siguiente reflexión:
El segundo artículo discurre igual que el anterior, pero rescata la oposición de la iglesia católica a la reforma agraria. Según Nicholas Cullather (Guatemala, Operación PB Succss): “La iglesia católica se opuso a Árbenz y a la reforma agraria, pero se encontró obstaculizada por sus magros recursos y la escasez de sacerdotes nativos…”
El tercer artículo, LOS OBISPOS HABLARON, de la Parálisis del Estado (2016): “… esta semana las reflexiones del Obispo Vian (QEPD), son respaldadas con el pronunciamiento institucional de la Conferencia Episcopal, así se percibe al leer por lo menos dos titulares de prensa: “Señalan Parálisis del Estado, Episcopado pide acciones” (Prensa Libre) y Obispos de Guatemala anuncian posible parálisis institucional. La Conferencia Episcopal de Guatemala, fue más lejos instaron a la población a que “no se duerma en lo que se ha logrado”, al referirse a las protestas pacíficas del año pasado en contra de la corrupción.
El cuarto artículo, FRASE PARA UN TITULAR DE PRENSA. “Yo apoyo los proyectos hidroeléctricos en Guatemala” (2018). Se comenta la participación de monseñor Ramazzini, en actividades orientadas al desarrollo, con la siguiente pregunta: ¿Qué llamado les hace a las personas que se oponen a este proyecto? Monseñor respondió lo siguiente: “¿Por qué no tenemos un debate público donde ellos públicamente le digan a la población?, ¿Qué es lo que ellos buscan´? Qué sean honestos para decir ¿qué es lo que buscan?”. Y finalmente los conmina a responder: “Por qué si realmente buscan el desarrollo integral, no deberían estar contra un proyecto que va a dar desarrollo”
“La mediación de la iglesia debe ser menos agitadora. En sus manos esta evitar más derramamientos de sangre”, frase a tono con el comunicado de la Conferencia Episcopal de Guatemala, CEG (10/08/2021), que resalta la urgente necesidad “… que la iniciativa presidencial manifestada y ejecutada antes del inicio de la pandemia de convocar a un dialogo franco y abierto, con propuestas concretas, de los diferentes sectores del país se retome”. En lo personal, es el párrafo que sigue a la primera frase -entrecomillada-, que la hace relevante: “Sin este diálogo percibimos que el descontento crecerá, alimentado por quienes quieren desestabilizar la nación buscando sus propios intereses, es decir, por las estructuras del crimen organizado, del narcotráfico y de la corrupción e impunidad incrustadas en los órganos del Estado, como lo dijimos en nuestro último mensaje; aprovechándose de la misma situación de precariedad crónica en la que el país ha vivido”.
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