Por: Ninoshka Linde
Luego de un fin de semana de reportajes, oraciones y preocupación por las inundaciones y desastres causados por IRMA, en el Caribe y la Florida, he decidido utilizar mis redes cercanas y este medio para llamar la atención de quienes me rodean: “la madre tierra nos está hablando, y haciéndonos ver que, si no hacemos los cambios necesarios rápidamente, desapareceremos pronto del planeta”.
Al año se reportan 335 desastres naturales causados por fenómenos climáticos y 30.000 son los muertos aproximadamente, además de 4 millones el número de personas damnificadas, según datos de la ONU. Estas cifras representan un 14% de incremento con respecto al decenio anterior y el doble que los registrados en el periodo 1895-1995.
Realmente es aterrorizante y más aún frustrante el saber que ya hace casi 40 años (1979) se realizó la primera conferencia mundial sobre el clima y que luego de ésta se han realizado alrededor de 18 acciones entre conferencias y negociaciones para definir qué se hará, sin llegar a poner en marcha un plan concreto para mitigar la destrucción que estamos causando al planeta como catalizador para extinguir la humanidad.
Lo que sí ha sucedido es que se ha incrementado la indiferencia, la negación y el cinismo…, como lo ilustra claramente la actitud del presidente más poderoso del mundo que se atrevió a decir en campaña que el cambio climático es «un invento de China» para dañar la competitividad de la economía estadounidense y que luego, ya en el poder, ha decidido retirar a su país del Acuerdo de París.
Impensable, especialmente cuando es Estados Unidos el país más golpeado por los huracanes y junto con China, responsable del 40% de las emisiones de carbono.
¿Qué es el acuerdo de París y qué buscaba?
Es un tratado ambiental aprobado en diciembre de 2015 en el que 195 de los 197 países parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se sumaron.
En esencia el objetivo es lograr que el aumento de las temperaturas se mantenga «muy por debajo» de los dos grados centígrados con respecto a la era preindustrial. Ya que se tiene claro que el 90 % de los desastres naturales están relacionados con el clima, mientras que el 10 % restante son de origen geofísico
Compromete a los firmantes a «realizar esfuerzos» para limitar este aumento a 1,5 grados como máximo, para evitar llegar a lo que los científicos consideran como «niveles peligrosos e irreversibles» de cambio climático.
Sin embargo, para fines de 2015 la concentración atmosférica media mundial de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó por primera vez el umbral simbólico y, a la vez, significativo de 400 partes por millón, y se disparó de nuevo en 2016, alcanzando nuevos récords como consecuencia del episodio de El Niño, según se indica en el Boletín sobre los gases de efecto invernadero que publica anualmente la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Estas concentraciones de CO2 y no descenderán por debajo de ese nivel durante muchas generaciones y las consecuencias las estamos viviendo HOY.
Yo no sé a usted, pero mi corazón se llena de angustia y de ansiedad de pensar que mis futuras generaciones no tendrán una vida normal o aún más, no tendrán vida. Pensar que de aquí en adelante no podré gozar de mi país de la eterna primavera, porque ya no lo es.
Creo que es lamentable y evidente, la irracionalidad y la codicia existente, que nos deja tan ciegos que no podemos ver que nos estamos destruyendo.
¿Qué deberíamos de hacer?
Limitar la cantidad de gases de efecto invernadero causados por nuestras actividades sería vital acción.
Los principales gases de efecto invernadero en la atmósfera terrestre son el vapor de agua, el dióxido de carbono (CO2), el metano, el óxido de nitrógeno y el ozono, siendo las emisiones de CO2 las que más preocupan por sus enormes efectos en el cambio climático.
Como indica la Organización Meteorológica Internacional en 2016 luego de llegar al umbral «si no se aborda el problema de las emisiones de CO2, no se puede combatir el cambio climático y mantener el aumento de temperatura en menos de dos grados centígrados».
Para ello algunos países deberán de cambiar fuentes energéticas para pasar a una economía con industrias bajas en carbono. Otros, especialmente los países del tercer mundo necesitarán ayuda económica de países con economías más grandes, tal como quedó establecido en el acuerdo de París
La promesa en ese entonces fue de US$100.000 millones al año a partir de 2020, sin embargo, algunos expertos como el doctor Ilan Kelman del University College de Londres consideran que el monto no es suficiente, y que esta cifra representa únicamente el 8% gasto militar declarado en todo el mundo cada año. En mi parecer no invertir es la forma más rápida de acabar con la humanidad sin necesidad de gasto militar, la forma más rápida de destruirnos los unos a los otros.
El organismo de la ONU considera que los acuerdos de la cumbre -centrada en conseguir compromisos de los países para una reducción de las emisiones nocivas- es crucial a largo plazo para aminorar los daños y pérdidas humanas causados por los desastres, cuya intensidad y efectos aumentan con el calentamiento del planeta.
Sin embargo, creo que no podemos seguir esperando otros 40 años a que los países se pongan de acuerdo, sino por el contrario como ciudadanos y habitantes de este planeta debemos actuar y exigir un cambio en nuestra área de influencia.
De nuestras autoridades, necesitamos: contar con planes para reciclar la basura y acabar con los grandes problemas que representan los basureros municipales y los clandestinos. Educar a la población en el manejo de desechos, retomar el plan de emisiones de vehículos que estuvo unos meses en vigor hace casi 20 años, cambiar los horarios de trabajo y escuela para disminuir los efectos de las horas pico, aprobar la ley del tele-trabajo para que no haya necesidad de movilización – en mi oficina tengo compañeros que conmutan alrededor de 3.5 horas diarias para llegar de Villa Nueva a zona 13 y de regreso-, aprobar la ley de banda ancha para que no tengamos que tener reuniones presenciales sino virtuales. Mejorar el transporte colectivo y la seguridad para que podamos utilizarlo. Apoyar la matriz de energía renovable e incentivar los negocios que la tomen como parte de la producción. Aplicar las multas a fábricas, empresas y transporte que incumpla con las emisiones mínimas.
Nosotros en casa, podemos iniciar con no utilizar bolsas plásticas o utensilios desechables, comprar elementos de limpieza que no dañen la naturaleza, dividir la basura para poder reciclar y promover esto en el vecindario, llamar a una empresa de recolección de reciclados, ser cuidadosos en el uso del agua y la energía eléctrica, y consumir menos productos de origen animal. Utilizar “car pulling” entre miembros de la familia y amigos, e ir a los lugares cercanos caminando o en bicicleta.
A veces quisiera tener el poder para cambiar el mundo en un abrir y cerrar de ojos, pero entiendo que solamente los seres humanos unidos y siendo consecuentes podemos hacerlo; espero que estas líneas permitan que algunos iniciemos el cambio…. Con respeto hacia la vida y nuestro planeta que nos permite vivir en él.
































