¿Qué tienen que ver la música y las marcas? Todo. ¿Por qué? Porque los artistas son marcas. Son las marcas que más seguidores fieles tienen. Es de ahí de donde se origina el término “fan”. Alguna vez se ha preguntado por qué los músicos no se comunican de la forma en que las marcas normales se comunican.
La respuesta es simple. A los músicos/artistas los buscan más que ellos buscar a sus clientes. Sigue habiendo un intercambio económico como con cualquier producto. La diferencia radica en la experiencia del producto. Una canción o un disco son una expresión de quién es la marca que esta hablando, de cómo dice lo que dice y de a quién o a quienes les está hablando. De ahí establecen una conexión emocional. Esa conexión emocional se traduce a productos tangibles que generan ingresos adicionales, extensiones de líneas del producto. Conciertos, mercadería, ediciones especiales, etc. Varias puertas para que los fanáticos entren a la experiencia. Se vuelven tan importantes estas marcas que puertas adicionales son creadas como los canales de música, las revistas de música, los canales de noticias/chismes de los artistas y así de una industria se origina otra. La música es un producto que nos acompaña en la vida. Para cada vida, hay un tipo de música. Esos fans son los que todas las marcas quisiéramos tener. ¿Pero acaso no la gente que hace cola afuera de Apple esperando el nuevo iphone es igual al adolescente que hace cola afuera de un concierto para ver a su banda favorita?
Que facebook diga que tenemos “fans” no significa que tengamos fans. El fan es el cliente vitalicio. Aquel que está con nosotros por períodos de tiempo más largos. Esa es la medición de un fan. No una manita. El fan es el que genera empleos. Porque sin fans, las marcas no podrían existir.
Un detergente debería de parecerse más a una canción. Unas servilletas deberían de parecerse más al empaque de un disco. Un restaurante debería de parecerse más a la experiencia de un concierto. La industria de la música no ha muerto porque se ha sabido adaptar a los nuevos consumidores. De la misma forma todas las industrias deberán adaptarse a un cambio que exige que el producto sea “gratis” y que el pago sea por la experiencia. Esta generación no compra música, compra una experiencia. Esta generación no compra comida, compra lo que significa la comida. Esta generación no compra zapatos, compra lo que esos zapatos hace por los demás. Esta generación no compra tecnología, compra lo que la tecnología puede hacer para mejorar su
mundo.
Si una marca no compone bien su disco, será muy difícil que alguien la escuche.