Por: Andrés Peláez
La moda ha sido siempre una industria que a primera vista gira alrededor de principios y fundamentos que realzan la vanidad y el estatus de aquel quien la vive, pero bajo un análisis más profundo empezamos a comprender las facetas de la moda y sus tendencias, su influencia en la historia y más importante aun en la forma en la que nos diferenciamos en grupos y roles sociales. La humanidad ha dedicado desde siempre grandes esfuerzos por realzar la individualidad, y en tiempos como los nuestros la moda se ha convertido en un medio íntimamente artístico que funciona como estandarte de quiénes somos; un móvil perfecto para realzar nuestra personalidad.
Un caballero sabe vestir bien, disfruta vestir bien, y su estilo debe combinar a la perfección con su personalidad. Así como la literatura nos ha dado grandes personajes de gran estilo y carácter tales como Jay Gatsby y el Sr. Darcy, y el arte nos ha dado las texturas y líneas atemporales, la moda nos ha permitido acercarnos al arte desde una perspectiva multifacética y personal. Un caballero conoce su vestuario a la perfección, su estilo traduce al mundo su profesión y su gusto por medio de textiles, texturas y colores. Un caballero conoce el lujo de un buen material utilizado para sus trajes, sea una simple –pero astuta- mezcla de lana y seda o la fineza inigualable de la vicuña. También es importante conocer el significado de los pequeños detalles que han trascendido las épocas, como el pequeño ojal en la solapa izquierda de los trajes, que un día se utilizó para sujetar los sombreros por medio de un cordón elástico, y en muchas otras ocasiones se utilizó para exhibir pequeñas flores para obsequiar a las damas o ramilletes para denotar la participación en un evento de gran trascendencia.
Las casas de moda que se han especializado en vestuario masculino han hecho mucho énfasis en resguardar el estilo clásico que dio vida a sus marcas y respetar la elaboración de sus prendas, llevándolas a un nuevo [alto] nivel artesanal que permite sostener un nivel de óptima calidad que acentúa las creaciones de los diseñadores a cargo de modernizar el estilo de la marca.
“Un caballero sabe vestir bien y reconoce el lujo de un buen traje o un conjunto que lo hará destacarse de los demás. No nos debería asombrar descubrir que hay más acerca de nosotros en nuestra vestimenta de lo que imaginamos.”
A la cabeza de este selecto grupo de marcas se encuentra Ermenegildo Zegna, una de las marcas italianas más innovadoras de nuestros tiempos. La casa Zegna, que tuvo su inicio en 1910 como una pequeña fábrica de textiles en la localidad alpina de Trivero, a las afueras de Biella, Italia, es hoy una de las marcas más reconocidas por sus diseños de gran elegancia, respetando la línea sartorial clásica e innovando el talle y confort por medio de textiles de gran rendimiento y avance tecnológico. En años recientes Zegna ha producido textiles que interactúan con el portador; telas como “Cool Effect” que reaccionan ante el clima, haciendo que los trajes en colores oscuros se mantengan más frescos que aquellos que no han sido tratados con esta tecnología, o la “Micronsphere”, cuyo procesamiento concede a la tela la habilidad de ser resistente a cualquier tipo de manchas. La marca Ermenegildo Zegna, ahora en manos de la cuarta generación de miembros de la familia Zegna, recientemente ha asignado la dirección creativa a Stefano Pilati -quien anteriormente estuvo a la cabeza de Yves Saint Laurent- con quien la marca apuesta por renovar su estilo con la sensibilidad moderna que caracteriza a Pilati.
Un caballero sabe vestir bien y reconoce el lujo de un buen traje o un conjunto que lo hará destacarse de los demás. No nos debería asombrar descubrir que hay más acerca de nosotros en nuestra vestimenta de lo que imaginamos. En nuestro entorno social nuestro estilo es un reflejo de nuestro punto de vista y de nuestras aspiraciones. Para todos aquellos caballeros que disfrutan del buen vestir existe hoy un gran mercado en permanente expansión que nos presenta nuevas formas de realzar nuestro estilo. Un caballero sabe y disfruta vestir bien, pues su día a día es armoniosamente complementado por los colores y texturas que dicta su impulso diario y su confianza en sí mismo.