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lunes, abril 20, 2026

USAID en Guatemala la gran paradoja

Julio Abdel Aziz Valdez

Se piensa, se rumorea, se cree que se solicitará la salida de la agencia de cooperación del gobierno norteamericano de Guatemala, algo difícil de creer ya que significaría una abierta afrenta diplomática, después de todo dicha agencia está presente en el país desde que esta se constituyó en 1961, ya son 60 años de flujo constante de dinero, asistencia e intervención ¿Cómo acabar con ello?

El joven periodista uruguayo Eduardo Galeano, a inicios de esa explosiva década de los sesenta, comentaba en su libro Guatemala país ocupado como el gobierno norteamericano promovía a través de la AID misiones de estudio y reconocimiento en campo para enfrentar a la naciente guerrilla, como esa misma agencia gestionaba apoyo técnico para la Policía Nacional y el recién estrenado Ejercito contrainsurgente, este autor no vacila en afirmar que la función de la agencia era facilitar, valga la redundancia, la ocupación. El contexto lo ameritaba, Estados Unidos estaba desarrollando toda su política de contención hacia el enemigo soviético y la ideología comunista, por lo que la agencia disponía de la agilidad necesaria para hacer llegar la ayuda que ellos consideraban necesaria, esto luego se transformó en apoyos para gobiernos dictatoriales, pero si con ello detenían a su enemigo estratégico esto resultaba ser un mal necesario.

En 1976 la tragedia surgió en forma de un terremoto que destrozo, de la noche a la mañana, a cientos de miles de proyectos de vida, y es acá donde la AID tuvo la oportunidad de mostrar sus grandes capacidades de gestión y efectividad de asistencia en caso de emergencia, no se puede obviar eso bajo ningún punto de vista, miles de toneladas de alimentos, decenas de expertos y dinero en efectivo circularon y si bien es igual de cierto que fue gracias al enorme empuje y dedicación de la misma ciudadanía la que permitió salir de la tragedia esto no se hubiera podido realizar, entre otros, con la ayuda de la AID. Estos mismos estuvieron presentes en la áreas de acogida de la población que había sido capturada por la guerrilla y que se acogieron a las amnistías de inicios de los ochenta, claro está, la guerrilla afirmaba que no había tal acto de humanidad en dicha asistencia si el gobierno norteamericano estaba proporcionando sendos apoyos al ejército que estaba agrediendo a la población, lo cual no era cierto, ya que había un embargo de armamento desde el gobierno de Carter de finales de los setenta, en todo caso ahí estuvieron.

Desde esta controversia a todo el apoyo brindado durante el post conflicto que paso por los millonarios financiamientos a los proyectos de exhumación que luego se utilizarían como prueba en los juicios por genocidio, la modernización de la PNC o también para impulsar los enfoques de género y de etnia en el Ministerio Público o sea para imponer las políticas culturalistas que sirvan como intervencionismo sin armas, la imposición de la narrativa de la civilización occidental destruyendo familia y el contrato social entre ciudadanos.

El giro completo de la nueva intervención, como paradójicamente lo anunciara Galeano, se produce cuando deciden sostener la mayor cantidad del presupuesto de la CICIG y con ello imponen su agenda, el ocupar militarmente una nación no es necesario si logras crear la sensación en la población de que los cambios pueden provenir de ellos mismos y digo sensación porque en realidad esto no existe, el derrocamiento del presidente Otto Pérez Molina fue una operación financiada por la AID, algunos lo negarán aduciendo que fue la presión social y nada más alejado de la realidad, agrupaciones políticas, periodistas, generadores de opinión, jueces, fiscales y ongs que de repente se subieron al tren de la lucha por la democracia tenían en común al nuevo aliado multimillonario en el norte, quien no necesita darle explicaciones a nadie en el mundo.

¿Me alegraría que se fuera la AID de Guatemala? La verdad, el que se vaya o se quede no hace la diferencia, mientras siga la embajada y el Departamento de Estado con sus políticas de intervención, en todo caso hace menos expedito los trámites para financiamiento de los agentes locales, el dinero y apoyo político seguirán para quienes hagan de la inestabilidad su proyecto político.

 

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