A medida que las primarias se acercan cada vez más, los candidatos sienten la presión de destacarse y demostrar su viabilidad electoral.
Cada candidato entró con distintos objetivos en mente. Jeb Bush necesitaba un desempeño que cambiara las reglas del juego. Marco Rubio y Ted Cruz querían mantener su impulso. Y Rand Paul quería ser parte de la acción.
Éstas fueron sus mejores lecciones:
Marco Rubio
Una vez más, Rubio fue el maestro del debate… fue acertado en todo y ni una sola vez pareció ceder ante la presión.
El senador de Florida hábilmente incluyó su biografía personal como el hijo de padres inmigrantes en sus respuestas a casi todas las preguntas.
También mostró sus dotes en cuanto a la política exterior y aprovechó la oportunidad para establecer un contraste entre sí mismo y los puntos de vista menos convencionales y no intervencionistas de su oponente, el senador por Kentucky Rand Paul.
Sé que Rand es un aislacionista comprometido», expresó Rubio, antes de ofrecer una refutación con destreza al cuestionamiento de Paul sobre cómo gastar miles de millones en el ejército de Estados Unidos era conservador.
Ted Cruz
El senador por Texas tuvo otro clásico desempeño de Cruz el martes por la noche, uno que podría servir para fomentar aún más su firme ascenso en las encuestas, al igual que el creciente coro de expertos que lo consideran como la eventual alternativa conservadora a cualquier candidato del ‘establishment’ que surja en una contienda de dos o tres personas.
El conservador activista atacó a los críticos que dicen que su posición de línea dura sobre la inmigración ilegal es «anti inmigrantes», y lo calificó de ser «ofensivo»; se mantuvo en un terreno medio mientras Rubio y Paul argumentaban por grados opuestos de la intervención estadounidense en conflictos de Oriente Medio; además, se expresó de acuerdo a su base al criticar a los republicanos moderados del ‘establishment’.
Los demócratas se ríen… porque si los republicanos se unen a los demócratas como el partido de la amnistía, vamos a perder», dijo Cruz.
Ber Carson
El neurocirujano retirado siguió haciendo lo que ha funcionado, al ofrecerle a los partidarios más muestras del mismo comportamiento reservado y apacible que lo ha llevado a superar a Trump.
El momento más notable de Carson fue uno que seguramente agradará a sus partidarios, quienes han estado devorando la forma en la que ha reprendido a los medios convencionales en el transcurso de más de una semana por las preguntas acerca de elementos cruciales de su biografía inspiradora.
Muchas gracias por no preguntarme qué fue lo que dije en décimo grado», dijo Carson, lo que causó risa, cuando el moderador Neil Cavuto le preguntó acerca del impacto del escrutinio de los medios sobre su campaña.
Jeb Bush
El exgobernador de Florida mejoró, pero aún se vio eclipsado por la competencia.
Después de su desempeño en el debate del mes pasado que fue ampliamente criticado, Bush se puso a trabajar. Contrató a un experto en medios, se volvió más intenso en su campaña e intentó darle un reinicio a su campaña en problemas con un nuevo eslogan: Jeb puede arreglarlo.
¿La conclusión? Jeb puede arreglarlo (más o menos).
Bush insistió en tener más tiempo para hablar, trasladó sus argumentos de manera más clara y concisa y —quizá lo más importante— no inició una pelea que no iba a ganar (en contra de Rubio).
Donald Trump
Como ocurrió en el último debate, Trump una vez más demostró que puede ser un hombre en su campaña en medio de una multitud de fervientes partidarios, y otro cuando debate sobre un rango de temas ante una audiencia nacional.
El tono de Trump fue calculado y su mensaje en gran medida estuvo centrado en la política. Incluso cuando enfrentó intensas críticas y contragolpes por parte de sus candidatos rivales —en particular el gobernador de Ohio, John Kasich, el exgobernador de Florida Jeb Bush y Carly Fiorina— Trump no se lo tomó personal. Él desafió sus opiniones y permaneció firme en su mensaje: sí, el gobierno federal debería deportar a todos los inmigrantes indocumentados y construir un muro, insistió; no, Estados Unidos no debería ser el policía del mundo.
Carly Fiorina
Fiorina hizo uso de sus fortalezas como ejecutiva de negocios, de su estatus como persona externa y mostró el dominio que tiene de los temas más importantes de la política exterior que Estados Unidos enfrenta.
Su estrategia firme produjo resultados cuando se llevó el momento más impresionante de la noche al involucrarse en una discusión sobre la política exterior entre Trump y Bush; se sumó a las críticas de Bush contra el desenvuelto favorito antes de presentar sus propias credenciales para ocupar el puesto de comandante en jefe.
Fuente: CNN



































