Fundación G&T Continental inauguró la primera exposición individual de la fotógrafa Melany Aldana Benavente, Reflexus, en Galería Guatemala (6ª avenida 9-08 zona 9, vestíbulo del Banco G&T Continental).
Para Melany Aldana Benavente, un reflejo puede ser una respuesta involuntaria frente a un estímulo; la luz reflejada o la imagen de alguien o de algo que se refleja en una superficie entre la aparición y la desaparición, la existencia y la inexistencia. “En mi aproximación desde el arte hacia la vida, he notado que muchas formas artísticas permiten percibir y comprender el mundo de forma distinta. En este sentido, he concebido Reflexus”.
Esta serie fue creada a través de la luz y movimientos de objetos sólidos y lumínicos dando como resultado diversas e interesantes proyecciones de luz como característica esencial de mis piezas. Estas fotografías ofrecen visiones de cómo el arte es una reacción y una acción ante la fragilidad misma de la vida. El arte, al igual que la vida, siempre será un ejercicio de posibilidades tal y cómo se ha demostrado una y otra vez.
“Esta es mi primera exhibición personal y recurro a la experimentación para obtener resultados diversos. Estos son un registro de mi inclinación hacia la fotografía y una magnífica experiencia para conocerme y conocer mejor lo que me rodea.”
Sobre la exposición
La curadora guatemalteca Silvia Herrera Ubico escribió sobre la obra: “El control de la composición, el rigor técnico y la acertada estructura de las obras en esta primera muestra de Melany Aldana Benavente es producto de su disciplina y de horas de trabajo en el estudio.
Estos pequeños mundos donde abundan las sombras, los distintos planos, las superposiciones, las intersecciones, los juegos lumínicos y las transparencias proceden de escenas construidas para ser captadas en blanco y negro.
Melany trabaja desde una perspectiva que recuerda a los fotógrafos constructivistas de hace un siglo. Sus tomas digitales pasan luego por una post producción que evoca la fotografía de entonces. Hoy estas visiones geométricas nos aparecen cargadas de la tradición moderna que impulsó la Bauhaus, pero con la frescura y la tecnología de las que dispone una artista del siglo XXI.
Veo en estas obras un hilo conductor que une los inicios de la fotografía abstracta que tanto ahondó en los volúmenes, las líneas, la sombra y la luz para inaugurar entonces un lenguaje fotográfico vigente y que sigue dando nuevos frutos”.