La desnutrición crónica infantil en Guatemala no es solo un desafío social, sino una de las principales barreras para la competitividad y el desarrollo económico del país. Ante este panorama, el Instituto Mathile ha identificado al sector empresarial como un motor clave para transformar la nutrición infantil mediante inversiones estratégicas en el capital humano.
Redacción Perspectiva
A través de su Programa de Apadrinamiento, el Instituto Mathile propone un modelo que rompe con el asistencialismo tradicional. La iniciativa utiliza Chispuditos, una formulación de micronutrientes desarrollada con base científica para fortalecer el desarrollo cognitivo y físico en la primera infancia.
El diferenciador de este programa radica en su visión de largo plazo:
- Transición comercial: Una vez que las familias ven resultados reales, se promueve que el producto sea accesible vía canales comerciales para reducir la dependencia de subsidios.
- Impacto medible: Las empresas participantes reciben reportes con indicadores claros (evolución nutricional y adherencia), permitiendo demostrar el retorno social de la inversión bajo criterios ESG.
Resultados que fortalecen la economía
La evidencia científica sostiene que una nutrición adecuada en los primeros años mejora el desempeño educativo y la productividad futura. Con más de 145,000 niños beneficiados en Centroamérica, el Instituto Mathile demuestra que estas intervenciones son altamente costo-efectivas para las empresas que buscan generar un cambio estructural.
Al alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el programa no solo combate el hambre, sino que ayuda a construir la fuerza laboral saludable y productiva que Guatemala necesita para su estabilidad económica.


































