Alfombristas mexicanos presentaron una alfombra monumental llamada: Águila y serpiente, ya no somos los mismos, hecha con productos de maíz y que fue expuesta en el Museo de Arte Popular de la ciudad de México.
Redacción Perspectiva
Las alfombras decorativas hechas con diversos materiales tomados a la naturaleza: flores, arena y otros, nació en Tenerife, Islas Canarias, durante la Edad Media, para homenajear el paso de las procesiones religiosas.

Cuando los españoles llegaron a América, las alfombras ya eran una tradición en ese país, pero acá se encontraron con una tradición similar, especialmente en Mesoamérica (actual México y América Central), donde al paso de los reyes y sacerdotes se realizaban alfombras con flores, plumas de quetzal y otros elementos naturales.
En esta línea, artistas mexicanos realizaron una alfombra construida con hojas de maíz, olotes, caña seca, mazorcas de diversos colores y otros elementos de la naturaleza circundante.

El tema de la imagen representada es tan sugerente como los materiales usados, porque refiere el mito fundacional de México, en una versión actual, como su nombre indica: «Aguila y Serpiente, ya no somos los mismos”.


































