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miércoles, abril 1, 2026

El juego de estrategia que es ideal para aprender temprano en la vida

Psicólogos e instructores de ajedrez coinciden en que es posible y hasta preferible, enseñar ajedrez a los niños entre los 3 y 5 años, edad en que la curiosidad guía su existencia. Hoy, Perspectiva comparte algunos consejos al respecto.

Redacción Perspectiva

Aunque ya tenemos una apertura gradual, los niños siguen en casa y muchos de ellos se aburren. Podría ser el momento ideal para compartir con ellos algo nuevo. Por ejemplo, iniciarlos en los misterios del ajedrez, un juego-deporte que los acompañará toda la vida y casi seguramente, los apasionará desde el primer momento.

1. Período de pre-ajedrez

Puede ser muy estimulante para los niños como iniciación en la práctica del ajedrez. En períodos cortos, que no deben exceder la media hora, es importante que los pequeños aprendan a conocer el tablero y los nombres de las piezas, así como sus movimientos.

Para ello, los expertos sugieren que se implementen diversos juegos como darles dibujos de piezas para colorear, que puedan jugar sin reglas, acomodarlas en sus ligares y aprender cómo se capturan (o “comen”) los contrarios.

2. El movimiento de las piezas

Cuando se enseñe el movimiento de una pieza nueva, debemos ayudarles a recordar el movimiento de la anterior. El movimiento de cada pieza debe hacerse en una sesión cada vez y es deseable acompañar la enseñanza con historias, juegos y dibujos.

Los conocedores sugieren comenzar con la torre, que es el más sencillo por ser siempre recto. Luego de esto, se les colocan enfrente otras piezas del color opuesto y se les enseña cómo capturarlas.

A la torre seguirá el alfil, otra pieza de movimiento recto aunque diagonal. Después de ellos, irá la Rama, que combina el recto de la torre con el diagonal del alfil.

El Rey se mueve también como la torre y el alfil, pero con “pasitos cortos”. En ese momento puede enseñarse el enroque y la importancia de cuidar a esta pieza, pero sin incluir el jaque.

3. Las piezas más complejas

El caballo es una pieza fascinante para los niños y su enseñanza puede incluir un recorrido saltando por todo el tablero. Una vez aprendido, se suma a este el peón, que puede resultar complicado porque se mueve hacia delante y captura en diagonal. Un “gancho” para los pequeños puede ser que al llegar al final del tablero puede convertirse en la pieza que desee.

4. Una partida completa

Es el momento de explicar el jaque al Rey, única pieza que no  se captura ni sale del tablero. Cuando ya lo conoce, puede intentarse un partido usando todas las piezas y a partir de ahí, el niño puede conocer los movimientos especiales que lo prepararán para jugar con otros niños.

Al aprender estos sencillos cuatro pasos, los niños estarán listos para improvisar torneos y divertirse con un juego que es para toda la vida.

 

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