Egocéntrico, provocador e histriónico, el artista catalán cumpliría hoy 116 años de vida.
María Renée Saravia
“Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio”, escribió Dalí, en su diario cuando era un adolescente de 15 años y fue verdad, se convirtió en un genio del arte de vanguardia.
Salvador Dalí nació un 11 de mayo de 1904, hace 116 años. Hablar de Dalí es hacer referencia al genio y a la locura. Su obra es un recorrido por el país de los sueños más excéntrico que podamos imaginar.
Creador de muchas de las obras de arte más admiradas por el mundo. El prolífico artista realizó más de 1,500 obras llenas de intrigantes mensajes, colores, formas y las más peculiares ideas sobre sentimientos, naturaleza, objetos.
Basta con ver su cuadro “La persistencia de la memoria” para darse cuenta de la magia que expresa Salvador Dalí en cada obra. La obra se exhibe en el Museo de Arte Moderno (MoMa) de Nueva York desde 1934 y fue ejecutado por el artista en menos de cinco horas.

Recordado por ser pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor, uno de los máximos representantes del surrealismo.
Irreverente e inesperado, cada adjetivo que pueda ser utilizado para describir al artista catalán hace referencia a su personalidad única e inigualable.
Sobre su peculiar estilo y método al momento de crear, el libro biográfico de Salvador Dalí de Descharnes y Néret, nos refiere:
“Dalí trataba de pintar nuestra época con las recetas de los maestros del pasado que admiraba, naturalmente, mejoradas y perfeccionadas por el mismo”
El enfoque místico nuclear entrelazado con el clasicismo, definieron el trabajo de la última época del artista.
El propio Dalí, describiría en “El Manifiesto místico” publicado en 1951, las características de su técnica, su método paranoico crítico y el nuevo sentido con el que interpretaría los temas.
A lo largo del tiempo continuaría manifestando su misticismo mediante el delirio erótico que marcaría la historia del arte.
“El erotismo es un camino real del alma de Dios” dijo Dalí
Dalí pertenecía a un selecto grupo de artistas que revolucionaron la época moderna de la pintura, escritura, música y cine. Entre los cuales destacan Pablo Picasso, Man Ray o André Breton.
Amigo íntimo de Federico García Lorca y de Luis Buñuel, el cineasta con el que Dalí rodó el célebre cortometraje surrealista titulado Un perro andaluz (1929).

Se casado en 1934, con Gala (Elena Ivanovna Diakonova), su musa, como la llamaba. A quien pintó en distintas ocasiones e inmortalizó en obras como «Leda atómica»
Siempre en el centro de la polémica, Dalí no es del todo querido en los círculos de artistas. Pero si respetado por su impecable técnica y su incomparable y prolífica obra.
El personaje
La fama de Salvador Dalí no es únicamente por sus inolvidables obras de arte, su personalidad y sus excentricidades hacían del artista un personaje que continuamente mezclaba su arte con su vida cotidiana. Y es que la vida de Dalí, tenía poco de “normal” y mucho menos tranquila o apacible. Al contrario, Dalí era en sí mismo una invención de su propio arte.
Hacer una semblanza de Salvador Dalí y no mencionar su peculiar bigote, sería imperdonable. El bigote de Dalí que se dejó crecer para parecerse al pintor español, Velázquez, a quien siempre admiró, se convertiría en su emblema.
El bigote retorcido y largo, sello personal que según decía, lograba mantener elevado gracias al aceite de dátil que además le servia para atraer moscas, unas muy elegantes, enfatizaba el artista.
Pero no era únicamente el bigote, lo que hacía admirar el rostro de Dalí, unos increíbles ojos saltones y una mirada enigmática que provocan a cualquiera que vea una fotografía suya, la difícil tarea de olvidar al misterioso personaje.
Amante de los gatos, siempre rodeado de nuevas ideas que con ímpetu desarrollaba sin temor a la crítica o a ser cuestionado. Incursionó en todo lo que pudo.
Diseñó varios anuncios para Gap, apareció en un comercial de los chocolates Lanvin en 1968. Creó el diseño del logo de Chupa Chups (caramelos españoles) que continua vigente a la fecha.
No en vano Breton, el padre del surrealismo, le dio el apodo de “Avida Dollars” o “sediento por dinero”
Dalí, supo explotar su increíble talento, su incomparable creatividad y su astucia para fusionarlos en un personaje que trascendió en el tiempo. A 118 años de su nacimiento, su trabajo perdura en un tiempo que se derrite como sus icónicos relojes.



































