Restos del cohete chino que retorna de forma descontrolada a la Tierra podría caer en el mar, pero también en grandes ciudades tan distantes como New York, Pekín, Madrid, Chile o Nueva Zelandia Las agencias espaciales del mundo discrepan sobre la hora y lugar y permanecen en alerta, aunque bien podría desintegrarse en el espacio o caer al océano.
Redacción Perspectiva
Según datos del Pentágono, el regreso a tierra del cohete Long March se está produciendo de forma descontrolada y no hay certeza de dónde caerá, lo que tiene en alerta a las agencias espaciales y organismos de defensa del mundo.
Es previsible que los trozos del cohete se desintegren al hacer contacto con la atmósfera, lo que eliminará cualquier riesgo para los habitantes del planeta, o caer en el océano.
Las agencias discrepan sobre el lugar y momento en que el cohete llegue a la Tierra. La Corporación Aeroespacial prevé la llegada a la superficie terrestre para el domingo poco después de las seis de la mañana, con un margen de error de unas 28 horas.
Mientras, la agencia rusa Roscosmos asegura que existe una ventana de reentrada entre la noche de hoy, viernes 7 de mayo, 7 y la tarde del 9 de mayo.
Según el seguimiento espacial de Estados Unidos, el cohete se encuentra ahora en una órbita de 162 por 306 kilómetros de altitud. Las fluctuaciones atmosféricas y otros factores, además de la alta velocidad a la que viaja la nave vacía, hacen que sea imposible conocer con precisión cuándo y dónde podrían caer algunos de los restos, aunque los científicos reconocen que el escenario más probable de la caída es el mar.
































