Un comunicado del PDH manifiesta su preocupación ante la prohibición de ingresar dispositivos de comunicación a las áreas COVID-19 del Hospital General San Juan de Dios. Esta prohibición impide que los enfermos se comuniquen con sus familiares y pareciera una medida desesperada para no permitir que “desde afuera” se conozca la realidad de ese lugar.
Redacción Perspectiva
En comunicado divulgado esta tarde por el Procurador de los Derechos Humanos Jordán Rodas, el magistrado de conciencia manifestó su alarma porque el director del hospital general prohíbe ingresar celulares a pacientes y personal de COVID-19.
Los lineamientos establecidos de a cuerdo con las guías de atención vigentes establecen el uso del Equipo de Protección Personal, que es bastante pesado y provoca calor. Esto se agrava porque en las áreas COVID-19 no hay instalación de aire acondicionado, señala el comunicado.
Los turnos duran entre 6 y 8 horas durante las cuales el personal con ese equipo no puede beber líquidos, lo que puede contribuir a problemas renales y golpes de calor. Es vital que los médicos puedan estar interconectados, para realizar consultas entre ellos, que debieran ser a través de celulares señala el PDH.
Otro elemento que resalta el pronunciamiento de Rodas es que los pacientes de COVID-19 no pueden recibir visitas y en su mayoría son personas de escasos recursos que carecen de teléfonos móviles, por lo que recurren a los aparatos del personal para comunicarse con sus familiares. A pesar de esto, “el Hospital General San Juan de Dios no ha establecido una ruta para esta comunicación”.
Negar el ingreso de los dispositivos y al mismo tiempo, no establecer una ruta para la comunicación entre profesionales ni entre enfermos y sus familiares, es una vulneración de un derecho humano, por lo que el PDH recomendó a las autoridades de ese hospital establecer una ruta para la comunicación entre enfermos y sus familiares, así como entre los facultativos.