Dos analistas comparten sus puntos de vista sobre el inesperado cierre del Centro de Gobierno, entidad creada por Alejandro Giammattei al inicio de su gestión y que despertó múltiples cuestionamientos. Christians Castillo comenta que el cierre de la entidad no es una derrota, aunque “la cosa no ha terminado”, mientras Alfredo García señala que con la medida, el mandatario podría lograr que la manifestación convocada para mañana pierda convocatoria entre los ciudadanos sin agenda política.
Roxana Orantes Córdova
“Miguelito” se convirtió en tendencia de Twitter desde poco después de mediodía, cuando Alejandro Giammattei y Guillermo Castillo ofrecieron una conferencia de prensa en la que se anunció el cierre del Centro de Gobierno y la próxima evaluación de la gestión de todos los ministros.
Esto fue presentado inmediatamente después de que una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), visitara Guatemala y luego de dos fines de semana en los que el caos y el vandalismo han campeado en algunas cuadras de la zona 1, mientras frente al Palacio Nacional de la Cultura se congregan inconformes con el gobierno.
El rechazo despertado por Miguel Martínez no es totalmente gratuito. En primer lugar, hasta su nombramiento en un puesto que desplazaba a la figura del vicepresidente, se trató de alguien absolutamente desconocido en la política y sin experiencia laboral ni académica como para ostentar el puesto.
Sumado a ello, la única credencial que el mandatario presentó del joven funcionario, fue que se trataba de un amigo cercano, lo que motivó toda clase de maledicencias y críticas. Miguel Martínez pronto se dio a conocer por sus discrepancias con otros miembros del gabinete, mientras el Centro de Gobierno se posicionó como “talón de Aquiles” de Giammattei: una institución ineficaz e ineficiente, además de onerosa e innecesaria, cuya existencia se dio a conocer un día después de la toma de posesión, el 15 de enero, y en febrero, ya había sido denunciada ante el Ministerio Público (MP), por la Fundación Contra el Terrorismo (FCT).
Las protestas contra el gobierno tienen varias vertientes. Una de estas son los ciudadanos genuinamente indignados y sin filiación ideológica o política, que cuestionaban la existencia de esa entidad, además de varios despropósitos de ministros y otros funcionarios.
Otra, los desconocidos y aparentemente espontáneos vándalos que se suman a las manifestaciones para crear destrucción y han sido llamados “infiltrados”. Finalmente, están los grupos que tienen una agenda definida e independientemente de las demandas puntuales (como criticar a diputados o funcionarios por sus abusos y corruptelas), tienen el propósito de modificar la Constitución Política de la República.
Al desarticular el Centro de Gobierno, Giammattei parece haber dado un paso en pro de la estabilidad que tanto necesita su gestión, y bien podría ser que mañana las manifestaciones comiencen a diluirse en protestas poco concurridas donde la demanda seguramente seguirá siendo la renuncia del mandatario.
Giammattei sacrificó a su hombre de confianza: Castillo
“Casi todos los gobiernos han tenido equipos de confianza que suele generar indignación cuando los institucionalizan. Este fue el caso del Consejo de Cohesión Social y el Centro de Gobierno, este último con reacciones mucho más viscerales y críticas que el anterior”, explica Christians Castillo.
Según comenta, “estas estructuras nacen condenadas a ser sacrificadas. Sin embargo, en el caso de Cohesión Social pudo percibirse como más efectivo, al generar clientela a nivel nacional. A los seis meses de creados, estaban repartiendo las transferencias condicionadas. En cambio, el Centro de Gobierno ha sido percibido como una plataforma política para Miguelito, quien motivó indignación especialmente por sus actitudes durante la pandemia”.
Como ejemplo, Castillo recuerda un video gubernamental al inicio de la emergencia, donde “por lo menos los primeros diez minutos eran propaganda para el Centro de Gobierno. Días después, Miguelito inauguró un hospital en su pueblo natal, Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla. Esta obra tuvo aportes de la iniciativa privada y tecnología de punta. Y fue inaugurada por Miguel Martínez, no por autoridades de Salud Pública”.
Martínez, señala Castillo, “comenzó a moverse como figura política. Los apoyos y beneficios relacionados con el Centro de Gobierno fueron la gota que rebalsó el vaso. Pero además, tuvo altercados con funcionarios como Oliverio García Rodas, actor político transversal y hombre muy respetado. Según rumores, este y otros ministros sintieron presión de Miguelito, y es revelador que la desarticulación de este centro se pusiera como demanda en la manifestación”.
Para Castillo, es normal que los mandatarios se rodeen por personas cercanas. “No confían ni en sus propios ministros”, asegura y agrega que el cierre del Centro de Gobierno no es una derrota, pero “si realmente tiene interés en una salida negociada, tendrá que sacar a Martínez de circulación y reubicar a los profesionales del centro en dependencias del Estado, con bajo perfil”.
“Giammattei sacrificó a su hombre de confianza y negoció. En enero se verá la evaluación del gabinete y entre otros, podría haber cambios en el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (MICIVI); Finanzas, Gobernación y otros que han sido objeto de críticas por errores tontos de los ministros. Enredados en el poder, se sienten sobrados en sus puestos y han cometido varios errores”, afirma.
Según comenta, “el momento es crítico y ahora que el Presidente ya cedió, debe reagrupar su gabinete y lograr cohesión. Si no se reagrupa en enero, podría desbaratarse el gabinete. Necesita manejar adecuadamente la comunicación política y la gestión”.
Faltó cerrar la COPRECOVID, dice García
Según Alfredo García: “el presidente tuvo que darse cuenta de que el Centro de Gobierno era innecesario. La coordinación del Gabinete compete al vicepresidente”. Giammattei se vio obligado a dar marcha atrás, independientemente del motivo, fue una decisión sensata porque elimina uno de los principales focos de protesta.
Sin embargo, señala: “sin embargo, mañana podríamos ver nuevas demandas, como reformas constitucionales y renuncia del Presidente, la Junta Directiva del Congreso y otros funcionarios, aunque el grueso de los manifestantes podría no acudir”.
En cuanto a la probable reconfiguración del gabinete, el analista explica que “tiene que oxigenar a su equipo con figuras de más peso. “Y faltó cerrar la COPRECOVID, otra institución innecesaria, porque si bien estamos en una emergencia de salud, existe el estamento gubernamental para tratar esto”.
“Probablemente mañana veremos que las manifestaciones se tiran hacia otras demandas. Por ejemplo, una constituyente plurinacional y cambios constitucionales. Sin embargo, no han dado a conocer qué cambios pretenden: ¿eliminar el derecho a la vida, propiedad privada, libertad de expresión, pena de muerte para los corruptos? Nada de esto está suficientemente claro”, afirma y concluye:
“Giammattei le quitó asidero a la gente que llegó sin agenda. Su acción tendrá como resultado desoxigenar la Plaza, aunque no debe descartarse la presencia de grupos intransigentes y violentos, a los que no les importa nada con tal de mantener el clima de ingobernabilidad”.


































