En las principales ciudades chinas se han desatado fuertes medidas de seguridad, lo que generó el descontento de cientos de ciudadanos.
Redacción Perspectiva
La reacción de las autoridades fue el despliegue de un gran número de policial y vallas en toda el área de la capital china con la intención de frenar las marchas, que ya están comparándose con las manifestaciones a favor de la democracia en 1989.

El descontento se debe a las duras medidas de las autoridades chinas para controlar el coronavirus, en el que buscan promover cuarentenas, confinamientos localizados y restricciones de viaje.
Ante la ola de protestas, países como EE.UU. han manifestado su apoyo a la población china: “Apoyamos el derecho de cualquier persona a protestar”, dijo Antony Blinken, jefe de la diplomacia del país norteamericano.
“La posición de EEUU es la misma en todas partes: apoyamos el derecho de cualquier persona a protestar de forma pacífica y a expresar sus puntos de vista, sus frustraciones y sus opiniones”, dijo Blinken a preguntas de los periodistas en una rueda de prensa en Bucarest.