La propuesta de implementar nodos de desarrollo en varias ciudades intermedias del país, tema del ENADE 2016, sigue en marcha. Al momento, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se han realizado avances en algunos aspectos del proyecto.
Equipo editorial
El desarrollo del país está fuertemente ligado a que las ciudades tomen un liderazgo con identidad propia y líderes locales, asegura Juan Carlos Paiz, uno de los directores que integran el consejo de fiduciarios de la Fundación Para el Desarrollo (FUNDESA), que cada año organiza el Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE).
En la XII edición del ENADE, llamado “Acortemos la distancia al desarrollo promoviendo ciudades intermedias”, que se celebró en 2016, se presentó la Estrategia 911, una propuesta para crear 9 clústeres en territorios aledaños a las ciudades intermedias del territorio nacional.
Hasta el momento se han dado algunos pasos para implementar un modelo de desarrollo que, de lograrse, promete reducir la brecha de la pobreza y alcanzar mejores índices en ámbitos diversos como industria, comunicaciones, turismo, educación y empleo.
¿Qué son las ciudades intermedias?
FUNDESA define las ciudades intermedias como lugares propicios para el desarrollo. Se trata de centros urbanos con cierto grado de especialización en servicios y zonas de influencia más reducidas con respecto al área metropolitana. Se trata de nodos que están vinculados mediante redes de infraestructura, que facilitan la conexión entre diferentes puntos a nivel local, regional y nacional.
La propuesta de estrategia para el desarrollo nacional dividió a estos nodos según la vocación ya establecida de cada una de estas ciudades, según su potencial: industrial, turístico o de comunicaciones, como es el caso de las ciudades portuarias.
Según FUNDESA, la descentralización a esta escala permite comprender mejor la forma y el medio sobre los cuales se pueden desarrollar proyectos y acciones más acordes con las necesidades de la población, que de esta manera tiene más identidad y más vínculos con su historia y evolución, además de que se fomenta mayor homogeneidad en la diversidad étnica y cultural.
Por otra parte, las ciudades intermedias pueden convertirse en modelos a seguir porque carecen de los problemas que más afectan al área metropolitana. Los nodos propuestos son los siguientes:

En el siguiente mapa, tomado de la presentación de FUNDESA, se aprecian los nodos propuestos:
Las ciudades intermedias, un año después
Juan Carlos Paiz comentó que después del ENADE 2016, lanzaron el Programa Nacional de Competitividad (PRONACOM), para comenzar a trabajar con las estrategias metropolitanas, consistentes en que cada ciudad tenga su patrón de medición y donde está; la medición del Índice de Capacidad Institucional (ICI), cuál va a ser la marca de cada ciudad, por ejemplo Guatemágica. Esto debe ir acompañado de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), señaló Paiz.
Asimismo, se presentaron dos temas transversales: infraestructura y Ley de Distritos Metropolitanos, normativa que fue presentada por el diputado Álvaro Velásquez, quien falleció.
Al momento, se tienen estrategias metropolitanas para Xela y de la mano con la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES), del BID, y se tiene avanzado para Guatemágica y Antigua. Escuintla y Puerto Barrios. Según dice, se han realizado algunos avances en todos los temas.
Uno de los aspectos más importantes es que las ciudades tengan identidad propia, así como el fortalecimiento de los liderazgos locales, que permitirán establecer con claridad las características de cada uno de los nodos propuestos. Otro de los elementos necesarios es la urbanización. “En la política gubernamental llamada Katún se presentó un despertar del tema, por los altos índices de urbanización que mostró. Sin embargo, no tuvimos relación con la Secretaría General de Planificación (SEGEPLAN)”, dijo Paiz.
De ciudades emergentes a ciudades sostenibles
Según el BID, para que una ciudad emergente llegue a ser sostenible debe atravesar un proceso que incluye la implementación de políticas públicas.
La asistencia técnica a ciudades emergentes en América Latina y el Caribe fue el objetivo con el cual se creó el Programa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del BID. Partió de una metodología de diagnóstico y levantamiento de información sobre la calidad de vida de más de 60 ciudades latinoamericanas, apoyado por socios estratégicos y gobiernos.
La falta de gobernabilidad y una política fiscal débil son los principales enemigos de un proyecto como este, que necesita acceso a mercados financieros de largo plazo, para enfrentar las elevadas inversiones que requiere la infraestructura urbana, señala el BID.
Asimismo, es importante se cuente con una estrategia clara para generar empleos productivos y el cambio de algunos paradigmas que interfieren con el desarrollo y la sostenibilidad.
Un blog del programa señala que: “las ciudades latinoamericanas se encuentran hoy frente a una oportunidad histórica: corregir el crecimiento insostenible que ha tenido lugar en las últimas seis décadas”. Esto ha acarreado déficit de áreas verdes y espacio público, segregación socio espacial e injusticia social, además de vulnerabilidad frente al cambio climático. En gran medida, esto es producto de las deficiencias del gobierno en planificación, indica el documento.
Para corregir esto, es importante que se actúe en los próximos 25 años, porque “serán los últimos de crecimiento poblacional de la región”. Posteriormente, se alcanzará un equilibrio y las ciudades dejarán de expandirse. “El problema no será el de cómo crecer, sino cómo regenerar y mantener la infraestructura y tejido urbano. Luego de estos 25 años dejaremos de lidiar con ciudades por construir, y tendremos que trabajar con lo que resulte de los procesos de urbanización actuales”, concluye el documento.