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miércoles, mayo 20, 2026

Corea del Norte parece estar dispuesto a negociar con EEUU

Donald Trump lo tiene claro.  Si algo ha hecho cambiar a Corea del Norte en los últimos meses es la presión contra Pyongyang impulsada por su gobierno.


Poco después de que Corea del Sur anunciara que su vecino en el Norte está dispuesto a  negociar su  desnuclearización siempre que se garantice la estabilidad del régimen, el presidente estadounidense se atribuía la victoria de ese cambio de postura.


«Yo», respondió este martes en una rueda de prensa tras ser preguntado sobre la razones detrás del tono conciliatorio de Pyongyang.  «Las sanciones han sido muy, muy fuertes. Han tenido mucho impacto», ahondó destacando la «gran ayuda» de China para contener a su vecino y su esperanza de que Corea del Norte esté siendo sincero.

Lo cierto es que, dada la opacidad del régimen norcoreano, los expertos no coinciden en una única razón que explique la repentina disposición de Kim Jong-un a negociar, aunque exponen una serie de argumentos que pueden haber motivado este último giro (y alguno de ellos apunta a Trump).

«Presión real»

Uno de los factores que puede haber empujado a Pyongyang a volver al diálogo son las múltiples y duras sanciones que pesan sobre el país, según algunos observadores.

En 2017, el Consejo de Seguridad de la ONU impuso hasta tres rondas de sanciones a Corea del Norte, la última de ellas el pasado mes de diciembre, anunciada por Washington como la «más dura hasta la fecha» con una restricción de prácticamente el 90 % del suministro de productos refinados del petróleo a la nación asiática.

China, el principal socio económico de Corea del Norte, se comprometió a cumplir con las sanciones al cien por cien y Estados Unidos siguió en paralelo aumentando la presión, con otras medidas unilaterales.  Es difícil comprobar los efectos en la economía norcoreana de estas acciones, pues se desconoce el crecimiento económico del país el año pasado, pero un análisis del Consejo de Relaciones Exteriores, un centro de estudios estadounidense, apunta que hasta ahora el impacto había sido «mixto».

No obstante, augura que las sanciones aprobadas a fines del año pasado podrían tener un «impacto potencial mayor».

«Las sanciones están ejerciendo una presión real sobre el régimen«, asegura Abraham Denmark, quien trabajó en el pasado para el Pentágono en asuntos de Asia y ahora dirige el programa asiático del Centro Wilson.  Denmark, no obstante, considera que existe otro factor crucial: los éxitos logrados por Pyongyang en 2017.

De igual a igual

«Corea del Norte ha conseguido un tremendo progreso en su programa nuclear y de misiles«, destaca Denmark, en referencia a las exitosas pruebas de misiles y nucleares norcoreanas el año pasado.

Su sexto ensayo nuclear, el lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales supuestamente capaces de alcanzar todo el territorio estadounidense y el desarrollo de misiles de combustible sólido son un ejemplo de ello.  «Han conseguido la capacidad técnica que querían«, afirma por su parte Michael Madden, experto en el liderazgo norcoreano y director de la página especializada NK Leadership Watch.

Los avances técnicos han abierto una ventana para Pyongyang, en opinión de Madden, pues permiten al régimen negociar en igualdad de condiciones, confiado en que sus armas supondrán un elemento disuasorio para Washington.

Nuevos aires en el sur

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, quien accedió al cargo el año pasado, es otra de las figuras clave de este nuevo escenario político, según coinciden los analistas consultados por BBC Mundo.  Ya en campaña, Moon abogó por un mayor acercamiento con el Norte y, pese a algunas críticas dentro de su país, está cumpliendo lo prometido.

El deshielo entre las dos Coreas se materializó durante los Juegos Olímpicos de invierno celebrados en Corea del Sur, los llamados «Juegos de la Paz», y esos contactos propiciaron el reciente acuerdo entre ambos países para celebrar una cumbre de líderes en marzo y la distensión con Washington.

«Ha conseguido lo que prometió, pero si ello llevará a la desnuclearización permanente (de la península) es aún un interrogante», señala Lisa Collins, especialista en asuntos coreanos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés).

Collins admite tener una visión pesimista sobre los motivos reales de Corea del Norte y no descarta que la oferta de Pyongyang sea sólo una estrategia para conseguir un «respiro económico» e incluso minar la alianza entre EE.UU. y Corea del Sur.

Fuente: BBC

Fuente Fotográfica: BBC

 

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