Dos jóvenes que hace cinco años fueron protagonistas en las manifestaciones conocidas como “Despertar ciudadano”, que cambiaron la configuración del mapa político en un momento en que el Estado era saqueado por diferentes mafias. Desde diferentes perspectivas, Christians Castillo, analista del IPNUSAC, y José Echeverría, presidente del MCN, hacen un balance sobre ese hecho histórico.
Roxana Orantes Córdova
Hace cinco años, la Plaza de la Constitución fue el escenario de un movimiento sin precedentes, que logró defenestrar primero, a la vicepresidente Roxana Baldetti y meses después, al mandatario Otto Pérez Molina.
En esa gesta cívica hubo actores que convocaron y participaron activamente. Entre estos, resaltaron los jóvenes. Entre estos, el Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (IPNUSAC), y el Movimiento Cívico Nacional (MCN), surgido durante las protestas de 2008 contra el gobierno de Álvaro Colom.
Perspectiva logró conversar con Christians Castillo, analista del IPNUSAC y con José Echeverría, presidente del MCN. Desde diferentes posiciones, ambos exponen su valoración de un hecho que modificó el mapa político del país y demostró el poder de la indignación ciudadana.
Christians Castillo, IPNUSAC
¿Cuál es la importancia del Despertar Ciudadano de 2015?
Considero que, en primer lugar no fue tal. Muchos acudimos a la plaza ingenuamente. Podría decirse que el movimiento fue una “llamarada de tusas” y los más formados y comprometidos en la lucha política trataron de controlarlo, pero básicamente fue un movimiento de clase media, una muestra masiva de descontento sin proyección política que se diluyó y será un bonito recuerdo para quienes puedan contarlo a las generaciones “post COVID-19”.
¿Cuál es el balance?
En primer lugar, el tortuguismo del sistema judicial que no permite sentencias firmes. Roxana Baldetti fue señalada por diversos crímenes y en algunos procesos sencillos hay sentencias, pero muchos recursos interpuestos logran que no existan sentencias.
Un primer saldo sería que no existe justicia pronta ni cumplida.
En términos de memoria histórica, es un hecho que Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti pasaron al olvido y la indignación se trasladó a Jimmy Morales, quien nunca representó a las estructuras monstruosas de corrupción cuyos tentáculos alcanzaban a Pérez y Baldetti.
A Morales se le criticó por un par de lentes, por fiestas suntuosas o mujeres, señalamientos que no coincidían con los millones que defraudó el gobierno depuesto en 2015, probablemente por la baja formación política de las mayorías, se olvidó a los depuestos y las críticas se enfocaron contra el siguiente mandatario.
¿Qué cambios provocó ese movimiento?
Durante las manifestaciones fue posible ver gente de clase media y media alta que por primera vez ponía los pies en la Plaza de la Constitución. Para la generación post COVID-19, esta será casi una narrativa de ciencia ficción.
Fue una gesta que se extendió de abril a septiembre y significó una inflexión histórica en la política nacional, una ruptura. Pero aunque renunció el binomio presidencial, no se logró depurar a la clase política.
¿Qué diferencias hay entre hoy y el 8 de mayo de 2015?
Los sucesores de una clase política criminal siguen gobernando en Guatemala. Políticos corruptos como Roxana Baldetti, a quien las élites le rendían pleitesía. Hay segundas y terceras generaciones de esa clase política criminal gobernando al país, nombrados en puestos clave.
El caso de Baldetti sigue siendo un mensaje de que los guatemaltecos no debemos tolerar ser gobernados por esas clicas políticas de corruptos.
¿Qué opina del proceso de elección de magistrados?
Estamos en un momento clave, cuando la Corte de Constitucionalidad (CC), permite la elección de magistrados y jueces lo suficientemente comprometidos con la justicia.
José Echeverría, MCN
¿Cuál es la importancia del Despertar Ciudadano de 2015?
Fue un movimiento genuinamente ciudadano. La convocatoria no puede adjudicarse a un determinado grupo. Fue resultado de la acción individual de ciudadanos que coincidieron en manifestar, tal como había sido anteriormente, en 2009 cuando un grupo de ciudadanos indignados protestó contra los asesinatos de la familia Musa (caso Rosenberg).
En 2009 y 2015 se produjeron marchas pacíficas que fueron expresiones ciudadanas de civismo, sin pertenencia a ningún grupo específico.
¿Cuál es el balance?
Es un balance positivo, especialmente por el involucramiento de la ciudadanía con la clase política. Entre la valoración negativa, estaría el intento posterior de aprovechar el movimiento ciudadano para otros fines, pero los guatemaltecos reconocieron esto y aunque hubo grupos que intentaron mantener las protestas posteriormente a la renuncia de Pérez Molina, la plaza quedó vacía.
¿Qué cambios provocó ese movimiento?
En 2015, la ciudadanía pedía una reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. En 2016 se intentó una reforma mal planteada, con errores que derivaron en el caso electoral que vivimos el año pasado. Una ley electoral totalmente opuesta a lo que pedía la ciudadanía.
En cuanto a la aplicación de la justicia, a punta de casos judiciales no va a cambiar nada. Es necesario que la sociedad civil fiscalice la eficiencia y efectividad del gasto público, por ejemplo.
¿Qué diferencias hay entre hoy y el 8 de mayo de 2015?
Actualmente, existe un deterioro institucional evidente. El ejemplo de esto es el proceso de elección de magistrados, donde se han manipulado los tiempos electorales.
Urge una discusión seria sobre este y otros temas constitucionales, pero se intentó una reforma sin éxito, debido a la imposición de intereses particulares.
Actualmente, Guatemala tiene una ciudadanía activa, que si es necesario va a volver a manifestar.
¿Qué opina del proceso de elección de magistrados?
Si tuviéramos siete meses de atraso en laper toma de posesión del Presidente, y Jimmy Morales siguiera gobernando, o si la actual legislatura no hubiera tomado posesión en el Congreso, sería un caso inconcebible.
Sin embargo, el Organismo Judicial es como la cenicienta de los tres poderes y es el que menos atención recibe desde todas las ópticas. No son electos por voto popular, entonces son menos visibles ante la opinión pública.