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miércoles, abril 2, 2025

¿Héroes con bata, activistas ideológicos o esclavos laborales? Los médicos cubanos en Guatemala

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Perspectiva recopiló algunos datos sobre la realidad de los médicos cubanos en el mundo, para aportar con elementos del contexto a una polémica que no considera aspectos como el llamado que Human Rights Watch hizo a los gobiernos a no colaborar con las condiciones laborales inhumanas de los galenos, algunos de los cuales fueron contratados por US$125 mensuales.

Roxana Orantes Córdova

A partir del 25 de agosto, se desató una polémica cuando el diputado Felipe Alejos afirmó que promovería una interpelación al Canciller Pedro Brolo si este renovaba el convenio a 438 personas, entre médicos y otros trabajadores de la salud.

Aunque la ministra Amelia Flores aseguró que el convenio no se cancelará, en las redes sociales el tema sigue generando opiniones contrapuestas que van desde valorar el aporte que hacen estos profesionales al sistema de salud guatemalteco, hasta señalamientos de que son activistas ideológicos que promueven el socialismo.

Guatemala eroga más de Q3 millones al mes para sostener los salarios de 295 médicos que ganan Q7 mil mensuales, según el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. Varias denuncias señalan que estos profesionales no reciben el total de su salario, cuyo grueso se destina al régimen cubano, a quien los gobiernos beneficiados por las brigadas médicas entregarían los fondos.

La embajada cubana, en su cuenta de Twitter, informó que desde 1998, han atendido a 47.3 millones de personas y realizaron 494,360 cirugías.

Cuatro días después de que Alejos expresara su posición ante los medios, el debate se mantiene, pero omite a los miembros de la brigada médica, quienes debieran ser los protagonistas en este tema, pero quedan relegados en una discusión que se torna ideológica y en la cual no se consideran indicadores sobre las condiciones laborales de este grupo, llamado por Fidel Castro “ejército de batas blancas”.

Exportación de servicios: una fuente de ingresos que puede superar al turismo en Cuba

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la primera brigada de médicos cubanos salió hacia Argelia en 1963. A partir de entonces, más de 400 mil profesionales de la salud han prestado sus servicios en 164 países de América Latina, África, Medio Oriente, Asia y Portugal.

La práctica de enviar misiones médicas se fortaleció y expandió en 2003, con la firma de un acuerdo entre Cuba y Venezuela, que se comprometió a enviar petróleo a la isla a cambio de médicos.

En 2017, el régimen cubano percibió US$11,500 millones por concepto de “exportación de servicios profesionales”, que constituye una de las principales fuentes de ingresos de divisas para ese país. Entre las profesiones que más se exportan, están las “misiones médicas”, que están por encima del turismo como generador de ingresos para el gobierno cubano. Casi US$9,000 millones de ese aporte habría sido tributado por los profesionales de la salud, cifra que se redujo en 2018 a US6, 400 millones.

Entre 2015 y 2018, Cuba envió a más de 50 mil cooperantes, de los cuales la mitad eran médicos, a 68 países, aunque se retiraron 8,471 de Brasil, 382 de Ecuador y 725 de Bolivia, luego de cambios de gobierno en esos países, indica el Anuario Estadístico de Salud cubano.

Además de ser una fuente de ingresos que llega a superar a los que genera el turismo, las brigadas médicas son un puntal de la política exterior cubana. Actúan como carta de presentación del régimen e individualmente, son objeto de un estricto control en todos los aspectos de su vida, “hasta en los más triviales”, señaló Human Rights Watch.

¿Solidaridad o trabajo esclavo de profesionales en pleno siglo XXI?

La medicina es considerada una profesión que además de salvar vidas, permite a quienes la ejercen gozar de prestigio social y evidentemente, condiciones dignas de remuneración. Por esto, la historia de algunos médicos, como Dayli Coro, parece irreal.

Según declaró a la BBC, esta profesional fue contratada para viajar a Venezuela en 2011 por US$125 mensuales, suma que llegaría a US$325 al tercer año. Mientras, su familia recibía un bono de US$50 mensuales.

El reportaje citado narra historias dantescas de los profesionales en misión, que incluyen presiones de sus jefes para falsear estadísticas, violaciones sexuales, riesgo constante por ser enviados a zonas de conflicto e incluso, se menciona el caso de una médico en Guatemala, quien habría sido presionada por su jefe para entablar relaciones con un narcotraficante a quien llamaban “el ingeniero”.

En enero de este año, la Organización de Naciones Unidas respondió a una denuncia de la organización Prisoners Defenders, que incluía la denuncia formal y 110 testimonios de personal cubano de las misiones.

El informe de la Relatoría especial sobre trata de personas expresó: “las condiciones de trabajo reportadas podrían elevarse a trabajo forzoso, según los indicadores de trabajo forzoso establecidos por la Organización Internacional de Trabajo. El trabajo forzoso constituye una forma contemporánea de esclavitud”. https://www.prisonersdefenders.org/2020/01/08/naciones-unidas-acusa-de-esclavitud-y-trabajo-forzado-las-misiones-medicas-de-cuba/

La denuncia mencionada señala:

 “La legislación de Cuba tiene penas de 8 años de prisión contra los trabajadores si deciden cambiar de trabajo o no volver a Cuba, o como se les impide ver a los familiares, cómo se les retienen los contratos, o se les confisca más del 75% de los ingresos, lo que “no les permite vivir dignamente”, cómo Cuba les hace trabajar más de “64 horas semanales” (160% del máximo autorizado por la OIT), cómo tienen restringida y vigilada la libertad de movimiento y el derecho a la privacidad o las comunicaciones con personas nacionales o extranjeras, o cómo los profesionales reportaron recibir amenazas regulares por parte de funcionarios estatales de Cuba en los países de destino y cómo las mujeres médicas han sufrido acoso sexual, entre muchas otras violaciones que la ONU reporta como justificadas tanto por información remitida como por información de primera mano”.

“Población regulada”: cuando el control del Estado alcanza hasta las relaciones personales

El pasado 23 de julio, Human Rights Watch (HRW), presentó un informe en el cual concluye que los países que reciben médicos cubanos para contribuir en la lucha contra la pandemia, podrían ser cómplices en las violaciones contra los derechos humanos de estos profesionales.

El reporte informa que Cuba impide a los médicos cualquier comunicación, incluyendo relaciones sentimentales o amistosas, con personas que tengan “opiniones hostiles o contrarias a la revolución”.

Según el director para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco, “los médicos cubanos ofrecen valiosos servicios a costa de sus libertades más basícas”. Vivanco expresó que los gobiernos interesados en recibir esa asistencia, “deben exigirle al gobierno de Cuba que reforme su orweilliano sistema, que con quiénes los médicos pueden vivir, hablar o incluso mantener una relación sentimental”. https://www.hrw.org/es/news/2020/07/23/cuba-normas-represivas-contra-medicos-en-mision

Los derechos vulnerados a estos profesionales incluyen la privacidad, libertad de expresión, de asociación y libre movimiento. El informe cita la Resolución 168 de 2010, del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, donde se regulan los aspectos mencionados anteriormente.

En Cuba, los trabajadores sanitarios se consideran “población regulada” y para salir del país, deben obtener una autorización especial. Entre los testimonios recopilados por Prisoners Defenders, se narra cómo al llegar a los países donde trabajan, deben entregar su pasaporte a los coordinadores de la misión.

Entre otras restricciones, los médicos en el exterior no pueden acudir a lugares que comprometan su reputación personal y necesitan instrucciones para dar declaraciones a los medios de comunicación. Las infracciones pueden ser castigadas con retención de salarios y otras sanciones impensables en el contexto de una civilización democrática.

Al presentar el informe, Vivanco comentó:

“Los gobiernos que acepten asistencia cubana que incluya condiciones abusivas impuestas por Cuba podrían convertirse en cómplices de graves violaciones de derechos humanos. A nadie le sorprende que el régimen cubano no esté dispuesto a respetar los derechos de sus trabajadores de la salud, pero otros gobiernos deben abstenerse de contribuir a esta explotación”.

 

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