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“Infodemia”, la otra Pandemia

Nicolás Díaz Jimeno comparte con los lectores un punto de vista sobre la comunicación y la “infodemia”, término que nos remite a la importancia de una comunicación ética y responsable en un momento difícil para la humanidad.

Pluma invitada

Nicolás Díaz Jimeno

Recientemente asistí de manera virtual a un foro sobre periodismo, información y tecnología, organizado por la empresa colombiana Penta Marketing, el cual contó con la participación de comunicadores de distintos países de la región, y durante el cual se tocaron varios temas muy interesantes, y fue durante el mismo que escuché por primera vez el término del que se trata este artículo, “infodemia”.

El término fue acuñado por la ONU en el mes de febrero de este año, luego de descubrir la cantidad de sobreinformación falsa que circula en los distintos medios de comunicación del mundo, así como también en las redes sociales, relacionada con el Covid-19 y su origen, posibles tratamientos o curas, el mundo demandaba información, y había que crearla.

¿Por qué se han creado tantos rumores y “fake news” alrededor de esta nueva enfermedad?

Como primera medida creo que tiene que ver con las mismas Naciones Unidas, este organismo multilateral que ya ha sido catalogado por muchos como anacrónico y sin mucho peso real, no supo desde el principio como manejar el flujo de información, fuimos testigos de cómo un día daban una información y una semana después ellos mismos se corregían, al preguntarles por qué era tan errática la información que proporcionaban, su respuesta era, “es que aún estamos aprendiendo del virus”, y es posible que así haya sido, sin embargo, eso no los excusa del mal manejo que le dieron al tema.

El flujo de información sobre el virus crecía y lo sigue haciendo, así como los contagios alrededor del mundo, y de manera desproporcionada las “noticias falsas” sobre el mismo se multiplicaban por millones, es así que la red social Twitter llegó a la conclusión que el 40% de los tuits que mencionaban el termino Covid en su plataforma contenían información falsa, por su lado el gigante Google, dio a conocer que habían detectado mas de 17 millones  de correos electrónicos que se dedicaban a compartir información falsa sobre la pandemia.

Esto es un serio problema ya que la desinformación masiva a nivel global puede llevar a las personas que no verifican las fuentes de tales mensajes a sentir miedo y hasta pánico, más del que ya se está sintiendo derivado de la enfermedad en si.

Derivado de lo anterior, y hay muchos ejemplos, las personas pueden tomar decisiones que los lleven a atentar contra su salud, por el hecho de haber visto en redes sociales todo tipo de remedios milagrosos contra el Covid-19, como sucedió con más de 25 iraníes, quienes creyeron que al tomar alcohol industrial se podían curar, logrando en realidad, una intoxicación grupal de alto riesgo.

¿Qué hacer?

Es importante que siempre que consuma información, no sólo del tema en cuestión, sino de cualquier tipo, se tome un tiempo y cuestione desde el sentido común si lo que está viendo, leyendo u oyendo tiene asidero en información real y verificada, que las fuentes de donde emana la información sea confiable, ir a Google y comparar datos de distintas fuentes, entre muchas otras cosas, ahora bien, para averiguar sobre el coronavirus y su status en el mundo, la OMS, creó un sitio, EPI-WIN, con el fin de contrarrestar la avalancha de noticias falsas que navegan por millones en las redes sociales.

Los medios y la auto regulación

Creo que una de las principales responsabilidades de los medios de comunicación es educar, formar a las personas por medio de la creación de contenidos que aporten, nutran e informen de manera objetiva e imparcial, cosa que cada vez parece que se da menos, al menos en su génesis, así debería ser.

Ese hecho debería llevar a los medios de comunicación, grandes o pequeños, ha hacerse un análisis de conciencia y reflexionar sobre su rol en la sociedad y especialmente en este momento tan dramático que la humanidad esta viviendo, y entender que millones de personas alrededor del mundo están día a día, minuto a minuto, tomando decisiones muchas veces de vida, basados en los que estos publican, tamaña responsabilidad, debería ser más que suficiente para tomarse el tiempo necesario para la auto reflexión y cuestionarse de manera objetiva, dejar de lado la inmediatez, la carrera por decirlo primero, es mejor decirlo después, pero decir la verdad.

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