La Organización Meteorológica Mundial (OMM), el ente científico de Naciones Unidas, advirtió esta semana la declaración del inicio del fenómeno de “El Niño” por parte de la Organización es la señal para que los gobiernos de todo el mundo tomen medidas para limitar las repercusiones en la salud, ecosistemas y economías de los países.
Redacción Perspectiva
El secretario general de la OMM, Petteri Taalas, señaló en un pronunciamiento del ente internacional, que la aparición de El Niño aumentará considerablemente la probabilidad de que se batan récords de temperatura y de que se desencadene un calor más extremo en muchas partes del mundo.
Taalas enfatizó que «las alertas tempranas y la acción anticipatoria de los fenómenos meteorológicos extremos asociados a este importante fenómeno climático son vitales para salvar vidas y medios de subsistencia».
LA INFLUENCIA DE “EL NIÑO” EN CENTROAMÉRICA
La OMM pronostica que hay un 90% de probabilidades de que el fenómeno de El Niño continúe durante el segundo semestre de 2023. Se espera que sea, como mínimo, de intensidad moderada. La actualización de la agencia combina previsiones y orientaciones de expertos de todo el mundo.
Según la ONU, El Niño suele asociarse a un aumento de las precipitaciones en algunas zonas del sur de Sudamérica, el sur de Estados Unidos, el Cuerno de África y Asia central. Por el contrario, este fenómeno también puede provocar graves sequías en Australia, Indonesia, partes del sur de Asia, Centroamérica y el norte de Sudamérica.
Además, durante el verano boreal, las aguas cálidas de El Niño pueden alimentar los huracanes en el centro/este del Océano Pacífico, mientras que podrían dificultar la formación de huracanes en la cuenca atlántica. En general, el fenómeno tiene el efecto contrario al de La Niña reciente, que finalizó a comienzos de este año.


































