En este artículo, el antropólogo Julio Abdel Azis Valdez analiza la existencia de un “quinto poder”, constituido por las ONG´s, y una relativa libertad de expresión en un ambiente en el cual, contar con historias de heroísmos (aunque se trate de falsas narrativas), siempre puede abonar a favor del financiamiento.
Por Julio Abdel Aziz Valdez
Pluma invitada
Si hay una lección política que dejo el caso del asesinato de Myrna Mack, hace 30 años, es que en la era del reinado del quinto poder, de facto, que son las Ongs. Cualquier acción que se interprete como una agresión tendrá una reacción inmediata y paradójicamente terminará de favorecer más a quien asuma el papel de víctima.
La estupidez de cálculo político en los gobernantes parece un recurso que no tiene fin, por lo que no sería tonto pensar que a algún funcionario de segunda se le haya ocurrido montar un escenario contra un detractor del gobierno que tiene la doble virtud de pertenecer al cuarto y quinto poder al mismo tiempo, ese argumento parsimonioso y con muy poca luz del “hay que darle un sustito” no pudo provenir de un cálculo premeditado con antelación ni con mucho tino, pero pudo suceder, no es descartable del todo, de serlo espero que tal idea se haya pagado con al menos un despido.
Pero en el pensamiento complejo que nos ayuda para entender la complejidad misma del comportamiento humano, también existe la posibilidad de que el susodicho capturado haya incurrido realmente en lo que se le acusa, igualmente no es raro, sobre todo porque no es la primera vez que un personaje como él se haya embriagado, además de bebidas alcohólicas, con el poder que le confiere la suposición, de entrada, de que ha sido victimizado “por el Estado” la vía expedita hacia la fama y la fortuna.
Esta suposición para nada descalificaría un hecho real y concreto, la enorme capacidad de transmutación que tiene la corrupción estatal, que se repite en cada gobierno, lo que confirma la máxima que “el poder corrompe”.
Ese mismo poder al parecer ha seducido a quienes de la noche a la mañana se les ha convencido de que son héroes en la causa “por la justicia” quienes muestran las heridas de batallas inexistentes pero que embelesan a los ávidos financistas deseosos de ver a un mártir más.
Si bien es cierto que una prensa libre e independiente es un pilar importantísimo en la democracia, de eso no cabe la menor duda, también es cierto que la presunción de “libre e independiente” es eso nada más una pretensión, un hito que se erige sobre las agendas programáticas que es necesario vender, y bueno para ello nada mejor que un héroe.
La corrupción es un mal endémico, socava la confianza de la ciudadanía y tira a la basura el dinero generado con el trabajo honrado de miles y miles de trabajadores y empresarios, y aun cuando no lo podemos poner al mismo nivel, la existencia de ese quinto poder ha significado no el balance entre gobernantes y gobernados sino una disputa de poder entre gobernantes versus agendas que intentan posicionarse sin necesidad del desgaste y acción de los partidos políticos, que si deberían ser el contrapoder, la búsqueda de una posición privilegiada que no deviene de la generación de riqueza sino del poder de gestionar emotividades en la opinión pública nacional e internacional.
No hay héroes en esta nota de prensa. Hay, sí, mucho que aclarar, pero los momentos políticos e históricos lo hacen una tarea imposible. La falta de mérito responde más que a pruebas inventadas al temor del juzgador a no enfrentarse a ese cuarto y quinto poder, no sería la primera ni la última vez que esto sucediera y eso no es balance de poder sino gestión del mismo a partir de cómo se manipule la opinión pública.



































