Lula da Silva retorna a la presidencia por una ventaja mínima pero significativa frente a Jair Bolsonaro, el ex presidente que no logró reelegirse. Lula, quien estuvo en prisión señalado de corrupción por el caso Lava Jato, retorna con el mismo discurso populista y ofrecimientos de un estado social que cautivan al votante latinoamericano actual.
Redacción Perspectiva
Lula da Silva obtuvo alrededor del 51% de votos válidos en Brasil, mientras su rival Jair Bolsonaro, logró poco más del 49%. La diferencia es de 1.9 millones a favor de Lula, de 156 millones de votantes.
El artífice del izquierdista Foro de Sao Paulo retorna con un discurso de unidad. Una de sus primeras declaraciones fue:
“Estoy aquí para gobernar este país en una situación muy difícil, pero con la ayuda del pueblo vamos a encontrar una salida para que el país vuelva a vivir democráticamente”
A esto, agregó que gobernará «para los 215 millones de brasileños, no solo para los que me votaron».
Lula puede enfrentar más dificultades en este mandato
Bolsonaro es el primer presidente brasileño que no logró reelegirse. Entretanto, Lula iniciará su tercer mandato luego de sus dos gobiernos (2003-2010). El izquierdista líder del Foro de Sao Paulo, purgó 19 meses en prisión por el escándalo conocido como Lava Jato, que develó una red de sobornos en la empresa estatal Petrobras.
El fuerte de Lula fue el ofrecimiento de iniciativas sociales que habrían sacado de la pobreza a 30 millones de brasileños durante sus gobiernos.
Sin embargo, en este periodo, además de que no tendrá la misma bonanza que vivió al inicio de 2000, los conservadores son mayoría en el Congreso, al igual que los gobernadores en el interior.
Lava Jato-Odebrecht: la corrupción nunca fue obstáculo para ganar en política
Lula volvió al ruedo político el año pasado, después de que sus condenas por corrupción fueran anuladas por motivos procesales. Había estado preso 19 meses salpicado especialmente por el escándalo “Lava Jato” sobre una red de sobornos en la estatal Petrobras.
Una de las empresas implicadas fue Odebrecht, con especial interés para Guatemala, único país latinoamericano que no recibió indemnización de la constructora.
Lula fue liberado por asuntos procesales, no porque se comprobara su inocencia. Sin embargo, los millones que votaron por él, demuestran algo ya visto antes el Latinoamérica. Por ejemplo, Alan García, mandatario peruano (1985-90 y 2006-20011).
Poco después de su primer mandato, García fue acusado de corrupción y logró huir argumentando persecución política.
En 2018, los tentáculos de Lava Jato llegaron a los presuntos sobornos de Odebrecht al ex mandatario, quien al no lograr un nuevo asilo político optó por suicidarse.
En Guatemala, hay por lo menos dos casos de ex políticos que regresan al ruedo luego de cumplir condenas por corrupción en EE.UU: el ex mandatario Alfonso Portillo, quien maneja la carrera de su ex esposa, y el ex candidato Manuel Baldizón, cuyo hijo organiza un nuevo partido.
































