La vacunación masiva contra el COVID-19 podría empezar en unas cuantas semanas en países como Reino Unido, Estados Unidos y Rusia, sin embargo mientras más cerca está la llegada de la inmunización masiva, las dudas y desconfianza crecen al punto de generar un fuerte debate en redes sociales sobre los efectos a largo plazo que puede tener un producto que ha sido probado en menos de un año.
Redacción Perspectiva
En los últimos días las casas farmacéuticas que desarrollan vacunas contra el COVID-19 han anunciado que en cuestión de semanas podrían iniciar la vacunación masiva. La noticia generó entusiasmo para un gran número de personas, aunque hay quienes ven con recelo la rapidez con la que se ha dado todo el proceso de las nuevas vacunas.
Este es el caso de muchos médicos y enfermeras en EE.UU. que han indicado a AFP sus dudas ante la posibilidad de ser los primeros en vacunarse contra el COVID-19. Para muchos profesionales de la salud, la noticia parece prematura y según indicaron al medio de comunicación consideran que no se han realizado suficientes pruebas para comprobar los efectos que podría tener a largo plazo la vacuna contra el coronavirus.
«Pienso que me haré vacunar más tarde, pero por ahora, desconfío», dijo a la AFP una enfermera del Bronx que atendió a decenas de pacientes con COVID-19 en los últimos meses.
«Los estudios realizados (sobre las vacunas) son prometedores, pero los datos son insuficientes», agregó, sin embargo admite que las personas que deseen y estén dispuestos a correr el riesgo están en su derecho.
Otros profesionales de la salud manifestaron su desconfianza en redes sociales y advierten sobre las consecuencias que podría tener el acelerar el proceso para crear la vacuna, tomando en cuenta que se trata de un nuevo virus que no se ha estudiado a profundidad.
Estas vacunas «fueron desarrolladas en menos de un año, y serán validadas por el mismo gobierno y las agencias federales que dejaron que el virus se expandiera como un reguero de pólvora», dijo otra enfermera.
«No soy cobayo de nadie»
«No, gracias, no soy cobayo de nadie», dice uno de los profesionales de la salud en su cuenta de Facebook, ante la posibilidad de ser parte de los primeros en ser vacunados contra el COVID-19 en EE.UU., luego de la autorización de las autoridades para que se produzcan de forma masiva.
En otros países como España, también crece la incertidumbre sobre el vacunarse contra el COVID-19. De acuerdo a una encuesta presentada por un diario del país europeo, más de la mitad de la población consultada no desea recibir la vacuna contra el COVID-19.



































