El 11 de agosto de este año marca un importante cambio en la gestión de residuos en Guatemala, ya que entra en vigor el acuerdo gubernativo 164-2021, que establece obligación para los guatemaltecos de clasificar los desechos desde sus hogares. Sin embargo, esta medida ha generado tensiones con la gremial de recolectores de basura, quienes expresan su preocupación por no haber sido tomados en cuenta durante la realización del reglamento.
Redacción Perspectiva
El artículo 12 del Reglamento para la Gestión Integral de los Residuos y Desechos Sólidos Comunes especifica que todas las personas que produzcan residuos o desechos sólidos deberán separarlos al momento de su generación. Asimismo, se establecen otras normas que afectan a las municipalidades y empresas encargadas de la recolección, clasificación, reciclaje y tratamiento de los residuos.
En los artículos 17 al 19 del reglamento se detallan los requerimientos para los vehículos de recolección y transporte de basura. Entre las normas más destacadas se encuentra la construcción de la carrocería con materiales sólidos y resistentes a la corrosión, garantizando así la hermeticidad para evitar derrames de líquidos contaminantes presentes en la basura. También se exige el transporte separado de los distintos tipos de residuos.
Miguel Ángel Carrera, presidente y representante legal de la Gremial de Recolectores a nivel nacional, ha manifestado su preocupación ante la situación. «Nos piden que clasifiquemos los desechos en los camiones recolectores, pero la cantidad es abrumadora y no tenemos espacio ni tiempo para hacerlo», afirma. Además, destaca que la jornada laboral de los recolectores comienza muy temprano, entre las 3 y 4 am, debido al tráfico y a los horarios variables del vertedero de basura.
La falta de información y la ausencia de consulta con los recolectores de basura sobre el reglamento han generado incertidumbre sobre cómo cambiará su trabajo a partir del 11 de agosto. Carrera considera que las instituciones encargadas de crear el reglamento debieron tomar en cuenta a todos los actores involucrados en la gestión de residuos para asegurar que el país se beneficie y que el trabajo se realice de manera ordenada.
Ante estas incógnitas y en busca de ser escuchados, Carrera ha indicado que la gremial se verá obligada a realizar un paro nacional si el acuerdo gubernativo entra en vigor sin considerar sus inquietudes. Sin embargo, reconoce que esta decisión afectaría a la población, por lo que busca exponer su punto de vista a las autoridades y demostrar que la implementación del reglamento no es una tarea sencilla.
La gremial ha acudido al Congreso de la República, solicitando a la Comisión de Ambiente, Ecología y Recursos Naturales que cite al Ministro de Ambiente y Recursos Naturales para que brinde aclaraciones sobre esta temática. Hasta el momento, aún no ha recibido respuesta.
En conclusión, la gestión de residuos en Guatemala se encuentra en un punto crítico con la entrada en vigor del acuerdo gubernativo 164-2021. Mientras la población se prepara para clasificar sus desechos desde casa, los recolectores de basura expresan su inquietud por los desafíos que enfrentarán para cumplir con las nuevas normas. La búsqueda de un equilibrio entre el beneficio ambiental y las realidades del trabajo de recolección es clave para lograr una implementación exitosa.