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A cinco minutos del final, como si se tratara de un partido de fútbol de infarto, Carlos Herrera casi gritó celebrando la proclama del Decreto 14-2015, que aprueba el Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la Nación para el Año Fiscal 2016. Su lectura fue aplaudida por los casi 100 diputados que a última hora decidieron sacar el proyecto adelante. Acto seguido entraron a leer el punto resolutivo que clausura el último periodo de sesiones ordinarias de esta, la Séptima Legislatura, la menos productiva, una las más señaladas, que cierra su trabajo con una actuación lamentable.
Tuvieron con casi dos meses desde que recibieron la propuesta de Presupuesto enviada por el Ejecutivo. Sin embargo, una Comisión de Finanzas que LIDER dominó de principio a fin, utilizó el Presupuesto como carta de negociación y por ello no quiso hacerlo avanzar hasta finalizada la segunda vuelta electoral. Hubo sí, mesas de diálogo abiertas a la sociedad civil pero las decisiones más importantes aparecían hechas de la noche a la mañana. Las recomendaciones al parecer, no fueron tomadas en cuenta.
El Presupuesto aprobado anoche quedó en Q70 mil 796 millones muy por encima de lo que pidió el CACIF, de lo que pidió el Presidente electo y de lo que recomendó el ICEFI tomando en cuenta la caída de la recaudación tributaria. Aunque cada ente insistió en la necesidad de hacer un debate profundo y una discusión con suficiente tiempo, quedó claro que el Presupuesto siempre se quiso aprobar de noche, a última hora, cuando la presión social ya no pudiera forzar ningún cambio.
Así, el proyecto de Presupuesto no llegó al Pleno sino hasta el día viernes para pasar en primera lectura. Luego el sábado pasó la primera en apenas 20 minutos y ayer igual de rápida fue la aprobación tercera. Eso sí, antes de cada lectura se intentó atrasar la discusión argumentando la necesidad de elegir al Magistrado pendiente en la CC, aprobando exenciones tributarias, intentando que el pleno conociera iniciativas de ley.
Las tres lecturas avanzaron rápido y es que algunos diputados, como Mario Taracena, apelaban a que “como no estamos de acuerdo en vez de seguir peleando por este u otro punto, las aprobamos y ya después discutimos cada cosa que no nos guste”. Ese tiempo para discutir nunca llegó, sobre todo para hacer un examen minucioso de los 1 mil 500 millones de quetzales que serán destinados para ONG’s, muchas de las cuales no son conocidas o lo peor de todo ni siquiera son nombradas en el presupuesto. Sólo se metieron dentro de renglones pendientes de definir.
Uno de los principales defensores de esas asignaciones fue Carlos Herrera, el mismo diputado que luego fue sorprendido chateando con una persona de ASOPAGUA dándole recomendaciones para el presupuesto. Hasta las 5 de la tarde de ayer empezó a avanzar la discusión por capítulos. Lenta por su naturaleza y lenta porque algunos diputados así lo quisieron. A las 8 de la noche la discusión se detuvo porque varios diputados pidieron tiempo para proponer cambios. Tuvieron casi tres meses para hacerlos pero esperaron a cuatro horas de que se cumpliera el plazo.
Hacer esos cambios, algunos de dos párrafos incluso, les tardó casi dos horas. A las 10:30 de la noche aún el proyecto de presupuesto, ese instrumento técnico que debiera ser el símbolo del compromiso por trazar una estrategia integral de desarrollo para el país y administración del Estado, estaba siendo remendado. Con los cambios, en vez de votar uno por uno como se hace normalmente, los diputados optaron por aprobar el paquete completo.
Fueron aprobando los artículos de diez en diez y cuando el plazo se acortaba, aprobaron incluso del 25 al 77. Todo a un ritmo de 100 diputados a favor y apenas 8 en contra. Saber qué se estaba aprobando era imposible, Carlos Herrera se confundía, corría y terminada la lectura (que no consta que fuera completa), llamó a votación. El Presupuesto fue aprobado, de noche, sin una discusión de altura, como estudiantes que hacen su tarea a última hora, lejos de la vista pública.
Así termina la Séptima Legislatura, una que tanto hablo de transparencia pero que poco hizo por llevarla a la práctica.





























