Luego de varias horas de aparente calma, la manifestación de hoy volvió a derivar en protestas violentas, donde los criminales ya no distinguen ni discriminan a quién o contra qué lanzarán su furia.
Redacción Perspectiva
Con la consigna “revolución de los frijoleros”, un grupo mucho menor que la semana pasada, pero no por ello menos violento, realizó actos vandálicos y provocó heridos, incluso entre personas afines a la protesta.
La agencia Prensa Comunitaria dio a conocer que la periodista Jovanna García, de la revista Ruda fue golpeada con un hierro por manifestantes que la señalaron de ser “infiltrada”. Por su parte, los “estudiantes” que manifiestan aseguraron que la periodista habría sido golpeada por “infiltrados”.
Un autobús incendiado y la puerta de la histórica iglesia Santa Clara son algunos de los saldos de esta jornada, donde la Policía Nacional Civil (PNC), inició con algunas acciones amistosas, como la colocación de carpas cerca de la Catedral, además de que portaron rosas blancas. En cambio, los manifestantes lanzaron una bomba casera a agentes y en otros momentos, intentaron golpearlos.

Aunque se sigue hablando de “infiltrados”, está plenamente documentado que manifestantes que se autodenominan “estudiantes” y llegaron a la zona 1 provenientes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), portaban hierros, bates y galones de gasolina, además de latas de pintura, lo cual está documentado.
El desenlace de los incidentes es un intercambio de señalamientos entre la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) y la PNC, que aproximadamente a las 6 PM pidió la presencia de la PDH para que cumpliera su misión mediadora. Entretanto, la PDH se quejó de la falta de acción policial, aunque suele condenar si la policía actúa para reprimir a los delincuentes.
El movimiento fue convocado con el hashtag #28N, curiosamente usado también hoy en Argentina para convocar una marcha pro vida, la antítesis de lo que se vivió en Guatemala este día.


































