Un reportaje de The Washington Post reveló que los centros de vacunación contra el COVID-19 en Rusia están prácticamente vacíos. Tras la autorización del gobierno ruso de iniciar la vacunación contra el COVID-19 en los centros asistenciales de todo el país, la población prefiere esperar un poco más de tiempo.
Redacción Perspectiva
Rusia, uno de los países con los más altos índices de contagios, anunció recientemente que la vacuna desarrollada por Biocad con el apoyo del gobierno conocida como Sputnik V podía ser aplicada en la población a partir de la primera semana de diciembre.
Sin embargo, en la mayoría de centros asistenciales encargados de suministrar la vacuna Sputnik permanecieron prácticamente vacíos.
De acuerdo al reportaje de The Washington Post , la falta de afluencia a los centros de salud rusos se debe a una cierta desconfianza por autorizar la vacuna sin contar con los resultados de los ensayos de la Fase III de Sputnik V.
Según algunos expertos la población ha manifestado temor ante los posibles efectos adversos de la vacuna que aún no han sido estudiados a profundidad.
“No confío en eso”, dijo una estudiante universitaria de 21 años, “porque siempre mienten. Si el gobierno te dice que hagas algo, debes hacer lo contrario”, agregó.
Para muchos, Rusia se apresuró a registrar su vacuna sin haber completado los ensayos.
El gobierno ruso en un intento por demostrar la efectividad de la vacuna, ha transmitido la vacunación de varios funcionarios como el ministro de Defensa, Sergei Shoigu, el alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, y miembros del Consejo de Seguridad de Rusia, la recibieron.
Pesé a la cautela de la población, el gobierno ruso indica que espera que en los próximos meses más personas se acerquen a los centros de vacunación ante el aumento de casos y el riesgo que representa el coronavirus.
Los líderes de Rusia han anunciado la vacuna Sputnik V como un ejemplo del poder científico ruso, a la par de las vacunas desarrolladas en Estados Unidos, Europa y China.

