Gustavo Petro, ganó la segunda vuelta presidencial en Bogotá, Colombia, el pasado domingo 19 de junio. El representante de la izquierda colombiana podría transformar la relación actual entre su país y Venezuela.
Redacción Perspectiva
Petro, el recién electo presidente de Colombia es para muchos un “punto de quiebre” para Colombia. Sin lugar a dudas se trata de un cambio drástico para el país sudamericano, positivo para algunos, mientras que otros lo ven como un retroceso.
El nuevo presidente colombiano, se presentó durante la campaña electoral como un candidato sin sesgos ideológicos y con un discurso de unidad nacional. Sin embargo, está más que claro que es partidario de la extrema izquierda.
La izquierda colombiana celebra la victoria de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales de Colombia. Uno de los temas que sobresalen ante la noticia, es la relación con Venezuela y lo que implica para los miles de venezolanos que buscan refugio en tierras colombianas.
Colombia y Venezuela: ¿Una nueva alianza?
El actual presidente de Colombia, Iván Duque desconoció a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela hace tres años y medio y reconoció como legítimo gobernante al opositor Juan Guaidó.
Para analistas políticos, la relación entre Colombia y Venezuela, podría dar un giro interesante. Se espera que uno de los primeros pasos sea restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Un tema que preocupa a opositores del régimen de Maduro, es el trato que a partir de ahora pueda darse a los migrantes venezolanos en Colombia.
Petro: un pasado en la guerrilla marca su historia
Petro es originario de Ciénaga de Oro, pueblo del departamento de Córdoba, para luego trasladarse a Zipaquirá, en el centro del país. En donde inició su carrerea política como concejal y terminó vinculándose a la guerrilla del M-19.
En su época en la guerrilla adoptó los alias de ‘Aureliano’ y ‘Andrés’. Según Petro, jamás disparó contra un ser humano pero aprendió a utilizarlas.
Petro ha dedicado su vida a la política. Tras permanecer varios años en la clandestinidad, regresó a la vida publica para convertirse en congresista y senador.
En 2010 participó por primera vez en una elección por la presidencia, como el candidato del partido socialista Polo Democrático. Tras fracasar, un año más tarde fue electo alcalde de Bogotá.
Claramente, el candidato de la izquierda goza de un fuerte apoyo de los partidos de izquierda en todo el mundo. Así lo dejó ver durante su gira en Europa en enero pasado, en la que se reunió en España con Pedro Sánchez, gracias al apoyo de Enrique Iglesias, diputado del Partido Comunista y asesor de las FARC en las negociaciones de paz en Cuba con el Gobierno Santos. Además, se sabe que durante su viaje sostuvo un encuentro privado con el Papa.



































