Todos conocemos la historia de BlackBerry.
Mucho antes que el iPhone de Apple, BlackBerry inició la revolución smartphone y «sacó la oficina fuera de la oficina», la puso al alcance de todos los trabajadores en todo el mundo con tan sólo pulsar unas teclas.
La facilidad de uso y la seguridad de los teléfonos BlackBerry hicieron que se convirtiera en la elección de las empresas de todo el mundo, por no hablar de los líderes mundiales.
Pero un día, BlackBerry empezó a perder fuerza.
Incapaz de mantenerse al día en un mercado de teléfonos sofisticados, con grandes tiendas de aplicaciones y pantallas gigantes, BlackBerry pronto fue visto como un teléfono de negocios aburrido.
La empresa, una vez conocida como Research in Motion (RIM), ha tenido un solo rayo de esperanza en los últimos tiempos: de forma inesperada BlackBerry Messenger se hizo popular entre los adolescentes.
Pero incluso BBM –como se llamó– perdió terreno a favor de Whatsapp y SNAPCHAT.
Ahora, las ventas de BlackBerry representan menos del 1% del mercado mundial de smartphones.
Hoy, BlackBerry lanza un nuevo teléfono bautizado como Priv.
¿Por qué?
Es un cliché considerar cualquier nuevo lanzamiento de BlackBerry en estos días como la «última tirada de dados». También es injusto.
BlackBerry cuenta con US$3.000 millones de dinero en efectivo, por lo que todavía tiene espacio de maniobra.
Así es como tiene esperanza de atraer a las empresas:
- Las empresas pueden controlar actualizaciones de los teléfonos de sus empleados.
- Un chip protege contra el «enraizamiento» verificando que el sistema operativo instalado en el dispositivo es genuino y no manipulado de ninguna manera.
- Por primera vez, el dispositivo de BlackBerry ejecutará el software Android de Google, lo que significa una gama mucho más amplia de aplicaciones de negocios y servicios públicos. Unir la experiencia en seguridad de BlackBerry con el sistema operativo móvil más utilizado es una gran ventaja de de venta para las empresas preocupadas sobre la seguridad cibernética.