Guatemala, 01 de febrero de 2015. El planeta inicia un nuevo año y no deja atrás, todavía, el creciente dilema alrededor del tema de la energía: el consumo energético aumenta cada vez más y se dispone de menos y menos recursos.
Para el 2050 el consumo de energía se va a haber duplicado: habrá más cortes de energía, el creciente precio de la electricidad, el impacto en el cambio climático y todo lo que, a nivel humano, puede generar por los conflictos y lucha por esos recursos”, prevé Juan José Ugalde, especialista en energía de Schneider Electric.
Entre otros aspectos negativos, el contenido de CO2 en la atmósfera ha aumentado en más de un 33% desde la revolución industrial, y actualmente su ritmo de crecimiento se está incrementando. Los mercados emergentes (incluidos China e India) constituyen más del 75% de la nueva demanda de recursos, estableciendo una fuerte presión a nivel mundial. La mayor competencia en recursos y la inestabilidad política harán que los precios del petróleo y el gas natural permanezcan en los actuales niveles, o incluso por encima de los mismos en el futuro previsible.
Además, el 50% de la población mundial habita en las ciudades. En ellas se consume el 75% de la energía y son responsables por el 80% de las emisiones de carbono. Las ciudades se enfrentan a enormes retos: congestión, polución, apagones, delincuencia, deudas y costes crecientes, además de una gran competencia por las inversiones, los puestos de trabajo y el talento.
Con un contexto como este, pensar en ciudades más inteligentes podría resultar un buen propósito 2015 para las autoridades y los ciudadanos. “La definición más clara de ‘ciudad inteligente’ es la de una comunidad que es eficiente, habitable y sostenible, tres aspectos que van de la mano. Los sistemas de agua, gas, electricidad, transporte, respuesta a emergencias, edificios, hospitales y servicios públicos de una ciudad siempre han sido independientes y operan en compartimentos separados entre sí”, explicó Ugalde.
Una ciudad verdaderamente eficiente requiere no solo optimizar el rendimiento de cada sistema, sino gestionar de modo integral todos los sistemas con el fin de establecer de manera más adecuada prioridades de inversión y maximizar el valor.
Entonces, ¿cuáles son los pasos a seguir para alcanzar esta meta?: “Entre todos, empresa privada, autoridades y ciudadanía, debemos colaborar para seguir cinco pasos que, implementados en cinco áreas prioritarias, irán haciendo más inteligente el uso de la energía en nuestras ciudades. Es una meta de largo plazo que se puede alcanzar con medidas tan inmediatas como la definición de un objetivo claro”, comentó el experto de Schneider Electric.
Cinco pasos para lograr una ciudad inteligente
El experto resume los siguientes pasos para una smart city:
- Visión: definir el objetivo y el plan para alcanzarlo.
- Soluciones: utilizando la tecnología necesaria para la mejora de la eficiencia de los sistemas de gestión urbanos.
- Integración: combinar la información y el aspecto operacional para una eficiencia integral de la ciudad.
- Innovación: construir el modelo específico para cada ciudad.
- Colaboración: liderar la colaboración entre los actores internacionales y las entidades locales.
Cinco áreas prioritarias para una ciudad inteligente
“Nuestro enfoque en cinco apartados provee los resultados a corto plazo, visibles, medibles y bajos nivel de inversión que las ciudades requieren”, resaltó Ugalde.
- Energía inteligente: Automatización de la red eléctrica y de su distribución, gestión inteligente de mediciones y respuestas a la demanda, e integración de recursos renovables y micro redes.
- Casas y edificios inteligentes: Construcción de edificios de alto rendimiento con soluciones de seguridad y eficiencia energética, hogares eficientes y conexión con la red inteligente de la ciudad.
- Gestión inteligente del agua: gestión de la distribución y detección de fugas, integración con los sistemas de energía, control y seguridad; gestión del agua de lluvia y respuesta ante inundaciones urbanas.
- Servicios públicos inteligentes: Video vigilancia, gestión de emergencias, gobierno electrónico, educación, salud, turismo y gestión del alumbrado público.
- Movilidad inteligente: Servicios de supervisión e infraestructura para recarga de vehículos eléctricos, gestión del tránsito, peajes y cargos anti congestión, movilidad integrada (transporte público eficiente).