El Comité Guatemalteco de Empresas Lideradas por Mujeres (CGELM) presentó el primer Índice de Empresarialidad Femenina (IEF-GT), revelando que, aunque el país posee bases sólidas en innovación y formación académica, existen restricciones estructurales que limitan el crecimiento económico de las empresas dirigidas por mujeres.
Redacción Perspectiva
De las 40,409 pequeñas y medianas empresas registradas formalmente en Guatemala, únicamente 6,579 (16.28%) cuentan con liderazgo femenino. A pesar de que el país tiene la sexta tasa de emprendimiento temprano más alta del mundo (23.7%), la transición hacia empresas consolidadas se ve frenada por un entorno con un 70% de informalidad laboral.
Hallazgos clave del IEF-GT
El índice, que mide Acceso, Desarrollo, Impacto y Liderazgo, obtuvo un promedio de 56.65 sobre 100. Entre los datos más relevantes de la encuesta a empresarias formalizadas destacan:
- Perfil: El 72.4% cuenta con estudios universitarios y el 68.1% tiene entre 34 y 54 años.
- Tamaño: El 63.1% lidera microempresas (1 a 10 empleados).
- Financiamiento: El 62% no ha accedido a crédito formal, identificando barreras como prejuicios de género y carga de cuidados no remunerados.
- Exportación: El 29.7% ya exporta sus productos o servicios.
«El talento empresarial femenino está probado. Lo que evidencian los datos es que el entorno aún no está diseñado para que ese talento escale con la misma velocidad», afirmó María José Nichols, presidenta del CGELM.
Impacto y generación de empleo
La dimensión de Impacto fue la más baja (49.63), reflejando la brecha entre la capacidad operativa y los resultados financieros. Sin embargo, el potencial de generación de empleo es significativo: el 36.9% de las empresarias ha creado más de 15 puestos de trabajo desde su fundación. Además, el 68.5% integra propósitos sociales o ambientales en su modelo de negocio.

