Esta mañana, el presidente de la CC, Roberto Molina Barreto, se convirtió en tendencia de Twitter, donde abundaron los insultos y cuestionamientos contra el magistrado, quien por tercera vez preside el tribunal constitucional en los últimos años y al que se cuestiona por anular una investigación de FECI.
Redacción Perspectiva
En menos de dos meses, la Corte de Constitucionalidad (CC), pasó de ser “la corte más alta” y el “baluarte de la lucha contra la corrupción”, a “clica de criminales” y “cueva de ladrones”, todo a partir del cambio en la integración de la CC, así como algunos fallos que no complacen a organizaciones no gubernamentales.
Roberto Molina Barreto es uno de los juristas con más historial en el país. Este es su tercer período al frente de la CC, donde ya fue magistrado durante 10 años y presidente, dos veces.
El puntal de la narrativa que pretende detractar la trayectoria del abogado es que “fue puesto como presidente de la CC por el pacto de corruptos”. Quienes sustentan ese despropósito evitan mencionar que Molina fue electo por la Corte Suprema de Justicia y que actualmente preside la CC porque es el magistrado de mayor edad, y ese es el criterio por el que los cinco titulares se turnarán la presidencia de la CC en los próximos cinco años.
Otro elemento en la narrativa de quienes acusan al magistrado de diversos crímenes es que evidentemente, se inclinan por las personas, no por las instituciones. Esto se pone al descubierto cuando en menos de 90 días, la CC se convirtió en foco de críticas y peón del “pacto de corruptos”.
Finalmente, el tercer elemento que vale la pena mencionar es el silencio absoluto ante fallos tanto o más polémicos, como los autoamparos que se recetaron más de una vez magistrados para evitar investigaciones en su contra, o las varias transgresiones a las funciones de los organismos Ejecutivo o Legislativo.



































