Dr. Virgilio A. Cordón
“Cómo se desempeña una organización durante y después de su salida… será su legado”.
Antes de aceptar una posición de liderazgo, debemos entender lo que implica. No se trata de mandar y mucho menos solo de exigir, se trata de crear equipos comprometidos, culturas ganadoras y resultados de excelencia.
A continuación, le comparto algunas recomendaciones para que fortalezca sus habilidades de liderazgo:
- Su función primaria es resolver problemas. Usted fue puesto en esa posición porque algunas cosas no van bien. Por lo que, si a usted no le gusta resolver problemas o lo estresan, debe considerar seriamente aceptar ese trabajo. Tome en cuenta que su equipo le buscará para aprender cómo resolver problemas y para ello usted debe ganarse su confianza suficiente para que le informen y le pidan apoyo.
- Acepte la responsabilidad de los errores. Lo peor que un líder puede hacer es buscar culpables cuando las cosas no salen bien. Debemos recordar que al final, nosotros somos los responsables de contratar a los colaboradores, de ponerlos en ciertas posiciones, de ofrecerles la capacitación que requieren, de definirles las prioridades, de motivarlos lo suficiente, etc. Una vez aceptó la responsabilidad, aproveche la oportunidad para aprender del error y seguir creciendo.
- Comunique claramente el propósito. Cuando su equipo entiende lo que tienen que hacer y por qué deben hacerlo, obtienen mayor capacidad de entender el objetivo final y evaluar las mejores opciones para cumplirlo. Decir “háganlo así porque así lo hacemos o porque yo digo”, es una característica del jefe y no de un líder. Si nos tomamos el tiempo para explicarles la razón del requerimiento, nos evitaremos confusiones y retrasos.
- Una vez entendió el problema que le presenta su equipo, ayúdelos a crear soluciones. Un líder siempre busca la oportunidad de desarrollar pensamiento crítico en sus colaboradores para que puedan aprender a resolver problemas por sí solos y se vayan empoderando de sus puestos. El ofrecer siempre la solución sin evaluarla con su equipo es desperdiciar una oportunidad de crecimiento.
- Muestre un interés genuino en su equipo. Con tantos temas en la cabeza, usualmente olvidamos preguntarle a nuestro equipo como están a nivel personal. Cuando mostramos interés en la persona, ellos también empiezan a hacerlo y en ese momento se crea conexión y compromiso que impacta la productividad generosamente.
- No le tema a la confrontación. Dentro de las responsabilidades del líder está el saber tener conversaciones difíciles con miembros del equipo que no están dando los resultados. Evitar esas pláticas lo único que hace es que con el tiempo los problemas sean mayores. Por lo tanto, planifique esa reunión cuanto antes en privado y use comunicación asertiva para encontrar la solución. No se trata de encontrar culpables sino de tomar las acciones necesarias que surjan de esa conversación.
- Sea un termómetro y no un termostato de su organización. La diferencia entre el termómetro y el termostato es que mientras el primero reacciona a la temperatura, el segundo actúa para modificar cuando ésta no es de su agrado. Su función como líder siempre será la de modular el “clima organizacional” de forma proactiva y no reactiva.
- Comparta toda la información disponible a su equipo. Cuando ocultamos información importante además de no darles las herramientas necesarias para su trabajo, destruimos la confianza y el entendimiento de los objetivos. Su equipo necesita toda la información disponible para entender la posición actual y así poder determinar las opciones viables y elegir el mejor camino a seguir. Éxitos.






























