La corrupción estructural y poder enorme que representan los “superdelegados” del Partido Demócrata de EEUU, quienes prácticamente controlan un 15% del proceso final de la nominación de su candidato presidencial, terminará anulando las posibilidades del senador Bernie Sanders de ser el candidato presidencial de esa decadente organización política, de no ser que llegara a surgir una orden judicial sobre la impunidad que hasta la fecha prevalece tras las investigaciones del FBI al respecto de los delitos —posiblemente culposos— cometidos por la ex Secretaria de Estado contra la seguridad nacional por el irresponsable manejo de informaciones “clasificadas” en su correo particular y desde su residencia impidiendo a Hillary Clinton seguir adelante en sus aspiraciones presidenciales. Todo lo referente a la tenebrosa propuesta de una “Revolución Política” de carácter socialista, con la que se Sanders mantiene una amenaza tumultuaria contra Wall Street y aquéllas que él insiste en denominar “minorías de millonarios dueños de los bancos” durante sus actividades de campaña, por lo que hemos podido ver durante los debates que sostiene con la precandidata Clinton, pasarían en dado caso a constituir una parte de la agenda de ésta señora quien de por sí ha declarado que la mueve el mismo interés “reformador” del sistema económico, aunque de una manera más “negociada”. Especialmente con los inversionistas que aún fungen como patrocinadores de su campaña. Recordemos que sus propuestas no son muy diferentes a las de Sanders en cuanto a pensar que el socialismo como sistema económico es la mejor opción.
Que el planteamiento general actual de los demócratas en EEUU tiende de cualquier forma hacia una izquierda más radical que en todo sentido va tomando como modelo al socialismo, lo vimos con toda claridad después de la subrepticia introducción directa de las medidas propias de tal propuesta económica por el mismo Keynesianismo de Obama y su millonaria intervención realizada en la industria automotriz, bajo el argumento de “favorecer su reconversión….”Dando como resultante que ahora peyorativamente se vanagloríe en sus constantes discursos de haber logrado con ello conservar decenas de miles de puestos de trabajo que desde “Wall Street” estaban dispuestos a eliminar. Y todo como una estrategia general que pretende demostrar que el Estado tiene más capacidad de garantizar la permanencia de las plazas de trabajo ante una depresión económica. Estrategia también dentro de la cual a estas alturas el Estado resultó ser casi el propietario de tal industria —aunque con la carga de una deuda que dentro de la falacia que aún prevalece internacionalmente y únicamente a un estado le es permitida, “autorizada” o aceptable semejante tamaño de deuda— lo cual las grandes mayorías no pueden comprender con facilidad pero sí se impresionan con facilidad ante el espejismo de una supuesta superioridad del sistema dentro del cual el Estado maneja los bienes de producción, sobre el capitalismo de la propiedad privada de tales bienes, susceptible de dejar a la clase media sin trabajo de la noche a la mañana.
Ahora bien, lo que todas las informaciones nos dan como seguro es que la favorecida de tal corrupción estructural “Demócrata” que constituyen los “superdelegados” (http://cnnespanol.cnn.com/
Un hecho cierto es que nunca se había visto tanta polarización en la política norteamericana como la que estamos presenciando y ésta es atribuida a la crisis de credibilidad en los políticos tradicionales que también en los EE.UU los afecta profundamente. La incertidumbre puesta de manifiesto por la ciudadanía ante una definitiva salida de la depresión económica según el discurso del mismo presidente y todo lo tocante a los demás vitales aspectos del interés público, como lo es la seguridad interna y la problemática de la amenaza terrorista internacional presente en su propio territorio en estos momentos, un fenómeno difícilmente visto en la historia y dentro del cual se prolifera y remarca la desconfianza en el político tradicional repito, de manera que todos los analistas coinciden en que luego de los resultados electorales del corriente 23 de febrero en Nevada, es caso cerrado que Donald Trump será el candidato presidencial del Partido Republicano que sustituirá a Barack Obama en la Casa Blanca.
No cabe duda de que estas noticias son devastadoras para todos aquellos que odian a Trump. Muchos quizá por haber olvidado el típico modo de ser del americano emprendedor, conocedor y practicante de los derechos y libertades que le asisten y que para el caso actual está reflejando una expresión cada vez más fuerte de una mayoritaria masa poblacional, a la que han alcanzado los efectos de una economía resentida y mal manejada por una izquierda cada día más inepta y descaradamente proclive a manifestarse enemiga de los fundamentos que proporcionaron la riqueza y el bienestar, al que está acostumbrado el pueblo norteamericano.
La conocida analista política de CNN, Mel Robbins en su trabajo publicado la misma noche del triunfo de Trump en Nevada el cual titula en inglés: “It´s over: Trump is going to be the republican nominee” hace memoria de cómo “el verano pasado elaboró una lista con cinco razones por las cuales según su criterio muchos estadounidenses simpatizan con Trump y por qué es que logró llegar hasta el final. Recalcando en cuatro de los cinco puntos aquellos que ahora vienen a consolidar su camino a la nominación republicana. Y al repetirlos no deja de recordar que aún los políticos experimentados que entonces miraban su análisis con escepticismo hoy se unen en la predicción de una victoria de Trump por lo mismo que: 1. Es realista, 2. No le importa lo que los demás piensan, 3. Cada día son más los estadounidenses disgustados con el “establishment”político que prevalece en Washington. 4. Se anticipa a señalar las nulidades y 5. Es notoriamente visible la avidez de todos por verlo debatir.
También señala Robbins que “la clase dirigente del Partido Republicano ha venido equivocándose en todo momento, mientras Trump siempre ha resultado estar en lo correcto. Y es que en los negocios existe una explicación para esto: la alteración en sentido de cambios imprevistos. Que es lo que Trump ha venido haciendo. Ha demostrado de qué forma puede alterarse la manera clásica de hacer política incluso cambiando la totalidad de las reglas, con lo que ha conseguido un notable aumento constante de seguidores y grandes proyecciones en las encuestas, muy a pesar de haberle contestado al mismo Papa, a George Bush, a las mujeres, a los inmigrantes mexicanos, a Noticias Fox, a los refugiados, los musulmanes, a los hermanos Koch, a Washington, a Apple y a todos…..” El candidato propuesto por los republicanos es Donald Trump porque su mensaje ha sido recibido: “estamos cansados de que nos manden y nos dirijan personas estúpidas…necesitamos un liderazgo inteligente, necesitamos un gran liderazgo. Necesitamos hacer que los EE.UU sean grandes otra vez.” (http://edition.cnn.com/2016/
Y así debe tomarse nota que ya es tiempo de que el sector empresarial guatemalteco que desea ver que también aquí las cosas cambien y no se nos siga tratando como trapo sucio fácil untar con más mentiras, especialmente en referencia a un “plan de prosperidad” que habla de un dinero que nunca han tenido contante y sonante. Claro, diplomáticamente debe seguírseles el rumbo por la impertinencia de su poderío económico y militar, pero lo más importante en estos momentos es encontrar la forma de acercarse a Trump para exponerle la forma en Guatemala ha sido prácticamente victimizada por las mismas personas estúpidas que tienen hundidos a los EE.UU. Una acción que sería aún más promisoria si la emprendieran los representantes de los sectores productivos de los tres países de este triángulo norte de CA. Porque la caída del Partido Demócrata será estrepitosa y muy duradera.



































