Por: César Melgar
Guatemala y Honduras han dado un paso firme hacia la integración económica regional. Se han consolidado como los pioneros al abrir sus fronteras, agilizar los procesos y mejorar los tiempos en los trámites aduaneros.
En el mes de junio se ha podido atestiguar un hito en las relaciones comerciales del continente: Guatemala y Honduras homologan sus fronteras, convirtiendo a ambas naciones, en un territorio único aduanero (el primer caso en el continente americano). Y han logrado dar este paso, en concordancia con el artículo 6 del Protocolo de Guatemala, que faculta a los miembros del subsistema económico, a progresar “con la celeridad que acuerden dentro del proceso de integración hacia la unión económica”.
La relación comercial entre ambos países es importante, ya que en el rubro de exportaciones, Guatemala es el quinto socio comercial para Honduras. Mientras Honduras es el tercer socio para Guatemala. El intercambio comercial entre ambos países, para el año 2016, según datos de la SIECA, represento cerca 45% del total transado a nivel intrarregional.
En este contexto, las MIPYME, según datos de CEPAL, representaban para el año 2015 el 75% de empresas exportadoras y 23% del valor exportado, para el caso de Guatemala. Por el lado de Honduras, representan el 69% y contribuyen al 9% del total exportado. Esta se convierte en una gran oportunidad para beneficiar y dinamizar a las MIPYME, sector neurálgico para el desarrollo económico de la región.
Esta apertura de fronteras para los productos, podría traducirse en mejoras para ambos países en cuanto a indicadores de competitividad se refiere. En el caso del Doing Business del Banco Mundial, podrían darse mejoras en el indicador de “comercio transfronterizo”, asi como una buena nota en cuanto a reformas regulatorias. En el caso de del Índice de Competitividad Global (del Foro Económico Mundial), las notas podrían mejorarse en el sexto pilar “eficiencia en el mercado de bienes”.
Otros esquemas de territorio único aduanero, se pueden ver en los casos de la Unión Europea, la Unión Económica Euroasiática (formado por Armenia, Belarús, Kazajistán, Kirguistán y Rusia), la Comunidad del África Oriental (Tanzania, Kenia, Uganda, Ruanda, Burundi y Sudán del Sur), y la Unión Aduanera del África Meridional (Botswana, Lesoto, Namibia, Sudáfrica, y Suazilandia).
El interés mostrado por El Salvador y Nicaragua de sumarse a la iniciativa, hace que el paso dado por Guatemala y Honduras al final haya sido una decisión importante, la cual tendrá réditos para el resto de países y para el proceso de integración económica regional.
Estamos frente a una iniciativa esperanzadora, en medio de un escenario global donde rondan los fantasmas del proteccionismo. El comercio libre y ágil ha demostrado ser un garante para el desarrollo y la paz. La Unión Europea, el modelo a seguir, lo ha vivido de cerca. Frederic Bastiat ya lo había vaticinado con su famosa máxima: “cuando las mercancías no cruzan las fronteras, los soldados lo harán”.





























