Un caso insólito fue denunciado en la página de Facebook La Otra Política y replicado horas después por medios de comunicación. Carlos García Boror, de 19 años, habría sido ingresado en un hospital temporal, donde falleció sin que se les diera ninguna información a sus familiares. El caso comienza a motivar indignación y la necesaria demanda a las autoridades para que esta muerte se investigue a fondo.
Redacción Perspectiva
Carlos Otoniel García Boror acudió confiado a un centro de salud de Villa Canales, San Miguel Petapa, con síntomas de tos seca y sin fiebre. Las autoridades sanitarias decidieron internarlo en el hospital temporal del Parque de la Industria, donde fue sometido a varios hisopados que, según denuncias, resultaron fueron negativos.
Aun así, las autoridades se constituyeron en guardianes del joven y no le permitieron salir, pero tampoco le proporcionaron tratamiento ni atención alguna. No se determinó qué enfermedad tenía y nadie se comunicó con su familia que vivió angustiada unos días.
Cuando García fue llevado al sistema hospitalario llevaba su teléfono celular y su documento de identificación, pero ninguna de las personas encargadas del hospital se tomó el trabajo de comunicarse con la familia, que como agravante, había solicitado información que nunca les fue dada.
El 5 de junio, les comunicaron que había muerto el día anterior y había sido enterrado como XX en el cementerio La Verbena, con un diagnóstico de neumonía severa como causa de muerte y sin ningún tratamiento médico, excepto el encierro obligatorio (similar a una detención arbitraria), y los repetidos (y dolorosos) hisopados.
La página de Facebook que realiza la denuncia, enfatiza en la similitud del “hospital temporal” con un centro de privación de libertad y señala:
¿Será que el personal médico por estar sin salario no realiza su función a cabalidad, como medida de presión contra su patrono?
El horror de este caso obligatoriamente nos lleva a pensar en el fallecimiento de una mujer en instalaciones del IGSS, donde el cadáver pasó más de seis horas en una cama cerca de la cual había pacientes internados por COVID-19. Aunque el seguro se disculpó, el hecho permanece y llama a la reflexión sobre la forma en la que se están administrando los fondos para atender esta epidemia declarada por las autoridades, pero sobre todo, motiva a pensar sobre la calidad humanitaria del tratamiento que reciben las víctimas de la pandemia en Guatemala.






























