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El día de ayer cerró una etapa no sólo para la Presidencia sino también para el Congreso de la República. Ha sido este Congreso, el menos productivo de las últimas legislaturas, el oscurecido por los casos en contra de diputados que desnudaron algunas de las sucias formas de hacer política, al que le tocó mantener a flote la institucionalidad.
No pudo concretar la reforma política que demandaba la ciudadanía y la coyuntura, pero casi obligado, tuvo que integrar hasta tres comisiones pesquisidoras para analizar las pruebas contra el binomio presidencial, retirar la inmunidad del mandatario y aceptar la renuncia de ambos y elegir a sus sustitutos.
El día de ayer conoció la histórica renuncia del entonces Presidente Otto Pérez Molina, aprobada con apenas 116 diputados porque el resto, según se hablaba en los pasillos del Congreso, estaban ocupados en los cierres de campaña. Tras ratificar la renuncia se juramentó como nuevo Presidente a Alejandro Maldonado Aguirre, al mismo que eligió meses atrás para ocupar la Vicepresidencia sabiendo que también el alto mando se estaba tambaleando.
En medio del protocolo algunos diputados se felicitaban a sí mismos por haber cumplido con su deber, otros hablaban de que la democracia estaba en peligro, otros hacían un llamado al voto. Se habló en un primer momento que la elección del Vicepresidente de la República se haría ayer por la tarde (sabidos de que, aunque no lo hubiera hecho público) Maldonado Aguirre ya tenía una terna preparada. Sin embargo, pese a la urgencia, prefirieron posponerlo.
Esa elección entre Raquel Zelaya, Gabriel Medrano y Alfonso Fuentes, será la otra semana cuando las fuerzas del Congreso, y los intereses que las mueven, hayan cambiado.
A partir del lunes el Congreso empezará a vivir la última transformación de esta legislatura».
La asistencia al pleno puede tender a decaer empezando por los diputados que no buscaron o no pudieron reelegirse. Mientras tanto, los que sí lo lograron, empezarán a negociar con miras al 2016.
Es casi un hecho una fragmentación del Partido Patriota. Por ello sus diputados le dieron la espalda al Presidente esta semana, porque salvarlo era minar sus aspiraciones políticas. Algunos se mencionan cercanos a los independientes que impulsan el partido Movimiento Reformador, otros podrían darle ya una bancada al FCN y otros concretarían su paso a LIDER.
Lo determinante será saber qué partidos pasan a segunda vuelta. De eso depende tanto la estabilidad o el fortalecimiento de la UNE, por ejemplo. Un partido que ya fue minado hace cuatro años cuando a pesar de ganar suficientes curules las perdió al no tener posibilidades de ganar la presidencia.
Será ese Congreso transformado el que no sólo elija al nuevo Vicepresidente sino negocie el Presupuesto General de la Nación que condicionará al nuevo gobierno.


































