Un documento firmado por diferentes líderes religiosos sobre la elección de magistrados, expresa que pese a la complicada situación que enfrenta la Comisión de Postulación, sus miembros deben “recordar los elementos esenciales y morales para no limitarse a debates técnicos, si bien estos son importantes”.
Redacción
El pronunciamiento está signado por Álvaro Cardenal Ramazzini, Obispo de Huehuetenango; Monseñor Víctor Hugo Palma, Obispo de Escuintla; Robin García; Presidente del Consejo Apostólico de Guatemala; Juan Manuel Medina, Presidente de Alianza Evangélica de Guatemala y Giovanni Alberto Marroquín, Presidente de la Asociación de Ministros Evangélicos de Guatemala.
Perspectiva consultó al Cardenal Ramazzini sobre este tema y el prelado señaló: “agregaría que, viendo la tabla de valoración me doy cuenta de que los parámetros éticos son muy bajos. De nada nos sirve tener magistrados muy preparados, porque si no hay ética, esta preparación solo sirve para perfeccionar las trampas”.
“Necesitamos más ética, más principios. Colocar en primer lugar los valores éticos. Por ejemplo, un juez que no es fiel a su esposa, cómo sería fiel a la justicia. El Evangelio dice: el que es fiel en lo pequeño, es en lo más grande”.
Un llamado a la reflexión
Con el título: Elementos a tomar en consideración para el proceso de elección de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, el documento señala que se trata de un evento de suma importancia que siempre ha sido observado por la sociedad guatemalteca a través de diferentes medios, sectores y organizaciones.
“El actual proceso ha sido innegablemente atípico y las personas involucradas en él se vieron en la necesidad de profundizar en el debate, tan importante como complejo, sobre los criterios y las formas utilizadas como filtro para los postulantes.
Aún con estos esfuerzos, el proceso ha generado incertidumbre en la población guatemalteca debido a los diferentes criterios presentados y a los retrasos que se presentaron desde el inicio del mismo. Así como el proceso de elección de magistrados para las salas de Apelaciones ha seguido un proceso adecuado, la población está a la expectativa de que este proceso camine en la misma dirección”, señala el pronunciamiento.
Asimismo, recuerda que en medio de esta situación compleja, “los responsables de llevar este proceso deben recordar los elementos esenciales y morales para no limitarse a debates técnicos, si bien estos son importantes. En este debate es menester reconsiderar que existen postulantes a quienes les fueron presentadas tachas que fueron descartadas sin una justificación legítima”.
Entre los elementos preocupantes que destaca el documento, los religiosos mencionan que algunos candidatos fueron acusados de cometer actos arbitrarios, generalmente relacionados con “mal uso de igualdad procesal, uso excesivo de prisión preventiva y aplazamiento no sustentado de audiencias”.
La importancia de una trayectoria intachable
En el texto se expresa que definir criterios de calificación es una forma útil, pero también estos criterios son asignados por seres humanos, por lo tanto tienen criterios subjetivos. “A pesar de ser un método importante de apoyo, esta forma de asignación por sí sola no constituye una herramienta idónea, especialmente cuando el proceso surgió de forma muy apresurada”, exponen.
Y concluyen que esta herramienta debe acompañarse “de factores que permitan definir la idoneidad moral de los postulantes, tales como sus actos de vida, trayectoria, experiencia y honorabilidad. Hacer esto es necesario si se quiere evitar la desnaturalización de un proceso de selección que fue establecido para colocar a personas probas, justas e imparciales en la administración de la Justicia”.
Por último, señala el texto, es importante tomar en cuenta que la reelección no está limitada por la ley, y que la experiencia de los candidatos que decidieran reelegirse puede ser beneficiosa para la sociedad, “siempre que sea debatido con objetividad su historial como servidor de la Justicia”. Utilizada de manera correcta, la reelección podría promover y premiar el buen trabajo de un magistrado, y permitir que este continúe sirviendo a la sociedad, finaliza el texto citado.



































