Julio Abdel Aziz Valdez
Creía que los años de monumentos revolucionarios habían terminado hasta que el Rector, el ingeniero Murphy Paiz develó la plaqueta de los llamados mártires universitarios, cuestionado desde los fondos usados para ello hasta la misma concepción histórica que lo respalda además de la cuestionada honorabilidad del funcionario público en mención, pero no, un nuevo monumento ahora recibirá a los estudiantes en una de las entradas al campus, el busto de Manuel Colom Argueta, dirigente socialdemócrata asesinado el 22 de marzo de 1979.
Recuerdo igualmente que fue el alcalde Arzú, pintado como el adalid de la derecha en Guatemala, el que precisamente erigió los primeros dos monumentos a Meme Colom, cuando se construye dos pasos a desnivel sobre el periférico, uno frente a los campos de Sejusa y luego el de la entrada a la USAC, en aquella ocasión se dijo que era un reconocimiento a la obra del que fuera alcalde de la ciudad entre 1970 y 1974, el reconocimiento al funcionario visionario, al constructor, alguien que contribuyó a la modernización de la ciudad, este homenaje fue desdechado por quienes insisten en ver al dirigente político y no al funcionario público.
Es preciso anotar la enorme contradicción que significa el casi venerar a una figura política que en vida mantuvo, hasta su último aliento, su fe en el sistema democrático y la opción electoral, frente a organizaciones militares clandestinas que no dudaron en señalar a todos los políticos en ser parte de la estructura de poder, y vaya si Meme no lo fue, llega por elección a la alcaldía metropolitana entre 1970 y 1974 e incluso su agrupación llega a repetir la victoria electoral en 1974 con Leonel Ponciano de León, ambos políticos socialdemócratas se desenvolvían en un ambiente que reconocía a socialistas y demócrata-cristianos junto con otras agrupaciones de derecha que a pesar de estar en otro espectro ideológico igual daban importancia al fortalecimiento del Estado.
Una vez alcanza el martirio, tan anhelado por la izquierda comunista alzada en armas, esta intenta ganarse el favor de la opinión de los que aun iban por la opción pacífica y democrática con la ejecución espectacular del jefe del Estado Mayor del Ejercito el Gral.
David Cancinos, que es responsabilizado por su muerte; si lo vemos en forma retrospectiva tal acto presentaba una paradoja en principio porque la guerrilla se había negado sistemáticamente a formar brazos legales más allá de sus organizaciones satélites como el CUC y algunas centrales sindicales, en realidad la muerte de Colom y la desarticulación del FUR les era indiferente a sus objetivos de toma de poder del Estado, es más, aquellos políticos eran hasta incómodos dado que con su participación electoral retrasaban la llamada “Rebelión Popular”, además hay que recordar que las guerrillas estaban conformadas por la lógica militar que despreciaba abiertamente la opción electoral como vía para la transformación del Estado.
Volviendo al recién develado monumento, la nostalgia vuelve al ruedo, incapaces de poder construir un presente recurren al pasado y se revuelcan en el eterno victimismo. El Meme Colom reivindicado es ideal, con todo y que sea contradictorio para quienes asumen esa lectura miope de la historia.
Se conmemora la fecha de su muerte, su martirio en la lógica cristiana, no se le recuerda cuando puso la primera piedra del periférico, cuando ganó la alcaldía, o vaya de cuando constituyó su partido político, no digamos cuando negocia la alcaldía para Ponciano una vez se había demostrado que aquellas elecciones del 74 habían estado amañadas, no cuando se gradúa de abogado o menos aun cuando nace, así funciona la lógica necrófila de la izquierda encumbrada sobre los cadáveres que ellos mismos han elegido, es más, no recuerdo que ninguna columna guerrillera hubiera llevado su nombre, tampoco hubo una Unidad Revolucionaria Manuel Colom Argueta, y no sucedió porque a los comunistas en armas su muerte les era más importante por razones de movilización y no de identidad.
La hipocresía inherente para quienes han hecho de la memoria de Meme Colom un faro, ignora al dirigente político pragmático, igualmente en su muy tergiversada visión de la historia magnifican su importancia e incluso disponen, peor aún, su muerte como una justificación a la lucha guerrillera, que en realidad fue una agresión. La manipulación esta servida, Meme Colom es el buen muerto, el que murió en la raya para la fortuna del nostálgico, el que alcanzó la gloria y no el poder como Vinicio Cerezo o Rene de Leon Shlotter, que subsistieron y demostraron que el poder corrompe, llegaron al ocaso de su vida sin reconocimiento, pero con dinero.






























