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sábado, agosto 1, 2026

Pasiones, enfrentamientos y desvelos…Por una corte “sana” a la medida

Mario Mérida

La impresión de lo pernicioso de la elección de un magistrado a la CC, MP o CSJ, no es ajena a situaciones anteriores curiosamente sepultadas en el actual debate. Hace 12 años Ana Isabel Garita, en representación del comisionado Carlos Castrasena (CICIG) envío al presidente del Congreso una nota (08/10/2009), en la cual citó los nombres de veinte jueces señalados de falta de idoneidad por la sociedad civil. Estos profesionales fueron etiquetados como “jueces de la impunidad”. Posteriormente fueron publicados los nombres de trece de los jueces, que ya estaban siendo investigados por el MP. Aún no se conocen los resultados.

Años más tarde una de las personas señaladas por Castresana, asumió como Fiscal General; bajo estas circunstancias quizás lo mejor es callar. Pero, no. Si algo se debe reconocer es la libertad de opinión prevaleciente en la frágil democracia guatemalteca y estadounidense. Tal como lo expresó Joe Biden, con relación a los EE. UU: “la democracia es frágil… pero la democracia ha prevalecido” (La jornada. México 23 de enero de 2021)

La elección -legal o ilegal- de un abogado, para ocupar por unos días la Corte de Constitucionalidad (CC) o “alta corte”, como suelen llamarla quienes tienen interés personal en su conformación (derecho que se les reconoce, pero no la representación de los guatemaltecos), desbordó pasiones y suscitó expresiones malinchistas, que van desde “gracias a Dios que ganó Biden”, los “gringos vienen con la espada desenvainada” hasta la disposición abiertamente expresada de “encerrar a los corruptos”, acotada por uno de los funcionarios aludidos.

Siempre he reconocido la validez de los intereses norteamericanos y la búsqueda de aliados en su área de influencia geoestratégica, para asegurarlos. Lo que les ha fallado es la forma en la que sus representantes diplomáticos pretenden modificar las constituciones de países soberanos, hace tan solo cinco años el embajador de EE. UU, dijo

“los guatemaltecos deben discutir las reformas constitucionales sobre el sector justicia, que EE. UU. y la comunidad internacional apoyarán” (Prensa Libre 07/abril/2016).

En Guatemala escuchamos a un padre de la patria, decir que llegaban “…mensajes bien claros de Estados Unidos (tartamudea), pero también de la comunidad internacional y Europa que presionan por cosas. Ayuda mucho cuando vienen en inglés” (Entrevista de elPeriodico. 11-02-16)

La estrategia por el control del Continente Americano por los EE. UU, se afianzó con el Tratado Interamericano de Defensa Reciproca, TIAR (1947) y Centro América con el Consejo de Defensa Centroamericana, CONDECA (1963), desparecido tras la firma del Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica (1995). Es pertinente recordar que hace unos años la Cámara de los Diputados de EE. UU, aprobó US$ 150 mil, para investigar las “Tácticas Rojas” y determinar si los métodos de infiltración que los rojos –la URSS- usaron para apoderarse de Europa y otros países, se practicaban en el nuestro (Prensa Libre. 1954)

En la actualidad, solo ejercen presión para relevar presidentes o funcionarios menores. Basta recordar el Caso de Zelaya en Honduras (2009) y los comentarios de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton en su libro Decisiones Difíciles, donde indica que Zelaya fue arrestado en medio de «temores de que se estaba preparando para burlar la constitución y prorrogar su mandato» Afirmación, desmentida o aclarada por Mark Weisbrot (2014): “Esto simplemente no es verdad. Clinton -Hillary- debe saber, cuando Zelaya fue secuestrado por los militares y fue transportado fuera del país en pijamas el 28 de junio de 2009, él estaba de hecho tratando de poner una votación consultiva en la boleta electoral, no una votación vinculante”

Al tenor de las declaraciones de la Vicepresidente Kamala Harris (CNN), respecto a que las decisiones se “deben tomar basadas en hechos, no actitudes emocionales, así como el respeto al Estado de Derecho” habrá más de alguna innovación diplomática y respetuosa para tratar a los aliados… ¡creo!

Insisto, no se trata de ser pro o antinorteamericano, nacionalista, soberanista, o representar los intereses del pacto de corrupto, etcétera, solamente son comentarios, que el leyente estimará según su libre albedrio. (Ampliado de elPeriodico, para los lectores de Perspectiva).

 

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